jueves, 13 de noviembre de 2014

Ex Jefe de Gabinete de Colin Powell pide a Obama libertad de Los Cinco



Ex Jefe de Gabinete de Colin Powell pide a Obama libertad de Los Cinco

12. nov/  Larry Wilkerson es un Coronel retirado del ejército de los Estados Unidos y jefe de gabinete de Colin Powell. Fue voluntariamente a la guerra de Vietnam, donde voló 1100 horas de combate en helicóptero. Tras servir a Colin Powell durante sus años finales en las fuerzas armadas, Wilkerson le siguió a la vida civil. Está afiliado al Partido Republicano. Después de conocer del caso de los Cinco y de familiarizarse con sus detalles, Larry Wilkerson ha sido un defensor de su liberación. La siguiente carta, escrita al presidente Barack Obama, expone sus reservas acerca de la justicia del juicio y sus razones para apoyar a los Cinco.

Lea la carta a continuación:

Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC  20500

Estimado Sr. Presidente,

Es tiempo de corregir una injusticia que está en su poder enmendar. Esta injusticia habla mayormente sobre el sistema de justicia estadounidense, el record de Estados Unidos sobre Derechos Humanos y más importante, la vida de cinco hombres cuya dedicación a la seguridad de su propio país frente a ataques terroristas debe ser admirado y respetado, no castigado.  Sin duda Ud. ha escuchado sobre estos hombres: Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labaniño Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert.  El mundo los conoce como “Los Cinco Cubanos”.

Dos de estos hombres están hoy fuera de la cárcel, dos más podrían salir en libertad en un futuro lejano y uno de ellos nunca podrá ver el amanecer de un día en libertad.   He  intentado visitarlo – sin éxito – en la prisión de máxima seguridad de Victorville, California, se trata de Gerardo Hernández.

Aunque no pude visitarlo, un colega confiable que me acompañó, el fallecido Saúl Landau, pudo hacerlo y me  informó que Gerardo permanece más firme y determinado que nunca pero aún sorprendido ante la falta de acción por parte de la supuesta democracia más grande del mundo.

Los Cinco cubanos sufrieron una terrible injusticia cuando fueron arrestados en 1998. Después de sus arrestos permanecieron 17 meses en confinamiento solitario. El juicio se llevó a cabo en Maimi, Florida y en el 2001 fueron sentenciados a largos años de prisión.  Mínimamente a nivel legal, el juicio en Miami debió  haber sido cambiado a otra sede.

Los argumentos de cambio de sede no solo eran persuasivos sino que fueron confirmados ampliamente cuando tres jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta, votaron a favor de un cambio de sede.  Más tarde, sin embargo, esta decisión fue revertida cuando el poder político de la administración de Bush – una administración en la que he servido – obligó al pleno de la corte a reconsiderar la decisión del panel de  tres jueces y votar diferente, ratificando la sentencia de dos de ellos y enviando el caso de los otros tres a la corte para ser re-sentenciados. La corte reconoció que estaban mal aplicadas las guías de sentencia y redujo brevemente sus condenas.

Pero hay más, mucho más.  De hecho, en la actualidad existen indiscutibles pruebas de que los Cinco no eran culpables de los cargos presentados contra ellos en primer lugar. La política que rodeó al juicio estaba en manos de la línea dura de sectores cubano-americanos en la Florida así como en el Congreso de Estados Unidos. Sin sus flagrantes interferencias en el curso de la justicia, el juicio nunca hubiera tenido lugar. Por otra parte, el gobierno invirtió miles de dólares de los contribuyentes para pagarle a periodistas en Miami para que escribieran artículos condenatorios, para influenciar al jurado y predisponer a la opinión pública a un veredicto de culpabilidad.

Este juicio fue un pago político a los cubanos-americanos intransigentes, y cada persona en los Estados Unidos y en todo el mundo que presta atención a este caso lo sabe. De hecho, usted también lo sabe, señor Presidente. Este juicio es una mancha en la estructura misma de la democracia de los Estados Unidos. Este juicio envía una señal clara a todo el mundo – que nos juzga no como nosotros nos juzgamos, sino por nuestros actos.

Usted, señor Presidente, no puede borrar esta mancha; ha pasado mucho tiempo y muchos años han sido robados de las vidas de estos hombres.  Pero usted puede mitigarla, puede hacerla menos dolorosa.  Y en última instancia, usted puede limpiar la reputación de nuestro sistema de justicia, y en el caso de Gerardo y los otros dos hombres todavía en prisión, puede concederles su libertad.

El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas, en mayo de 2005, declaró que el encarcelamiento de los Cinco cubanos es una violación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, poniendo a Estados Unidos junto a algunos de los países más atroces en la tierra.  El grupo de trabajo pidió que Estados Unidos tome medidas para remediar la situación. Usted,  señor Presidente, puede hacerlo.

Señor Presidente, usted dijo que “tenemos que mirar hacia adelante en vez de mirar hacia atrás”.  Pero en ciertos casos, eso es incorrecto y usted lo sabe.   ¿Quiere que no miremos a nuestra guerra Civil?  ¿A los estragos de la esclavitud que la condujo?  ¿A la esclavitud económica de un siglo que siguió a la guerra?  ¿Al racismo de nuestro pasado – un racismo que aún nos azota hoy?   No lo creo.  Y usted no debe negar la necesidad de mirar hacia atrás, revisar y revertir la burla de este juicio.

Tome acción, señor Presidente.  Deje en libertad inmediatamente a los tres restantes miembros encarcelados de los Cinco cubanos.  Admita públicamente la flagrante injusticia hecha a todos ellos y elabore las razones.  Pida disculpas al pueblo cubano y a nuestros ciudadanos y, sobre todo, a los Cinco cubanos y sus familias.  Escucha a “los mejores ángeles de nuestra naturaleza” y ponga a los  Estados Unidos de vuelta del lado de la justicia.

Respetuosamente,
Lawrence B. Wilkerson

Ejército de los EE.UU

DDHH: ENTREGAN RESTOS DE EX GERENTE DEL BANCO CENTRAL VÍCTIMA DE LA DICTADURA


DDHH: ENTREGAN RESTOS DE EX GERENTE DEL
BANCO CENTRAL VÍCTIMA DE LA DICTADURA

Jaime Barrios Meza se encontraba en el Palacio de La Moneda, y fue llevado al regimiento Tacna del Ejército. Sus restos fueron parte de la "Operación Retiro de Televisores" calificada como "una de las mayores acciones de encubrimiento llevadas a cabo por la dictadura chilena, junto con la Operación Cóndor" por el director del SML, Patricio Bustos.
Miércoles 12 de noviembre de 2014

En una íntima ceremonia, el Servicio Médico Legal entregó a su familia los restos del ex gerente del Banco Central en la Unidad Popular, Jaime Antonio Barrios Meza, luego de que su identidad fuera dada a conocer a mediados de octubre.

Barrios era el principal asesor en materias económicas del Presidente de la República Salvador Allende. El 11 de septiembre de 1973 se encontraba en el Palacio de La Moneda junto a un equipo de asesores y miembros del Grupo de Amigos del Presidente, GAP, donde fue detenido y llevado al regimiento Tacna del Ejército. Dos días después fue subido a un camión militar y trasladado hasta la unidad de fuerzas especiales de Peldehue, donde se perdió su rastro.

Militante socialista y Gerente General del Banco Central de Chile entre 1970 y 1973, tenía 47 años al momento de su detención, estaba casado y tenía dos hijos.

En 2001, durante una excavación arqueológica en el recinto militar Fuerte Arteaga de Peldehue,   encontraron restos óseos que habían sido objeto de la "Operación Retiro de Televisores".

"Esta ha sido una de las mayores acciones de encubrimiento llevadas a cabo por la dictadura chilena, junto con la Operación Cóndor, y nos ha planteado como institución el doble esfuerzo y desafío de lograr la identificación de las víctimas pese a las dificultades. En ese sentido, la ciencia es noble; hoy nos permite alcanzar una identidad con total certeza y rigor científico, pudiendo devolver con ello no sólo la dignidad de un fallecido al que se le violaron sus derechos humanos, sino también recuperarlo para ser entregado a sus seres queridos", señaló el director nacional del SML, Patricio Bustos Streeter.


La investigación realizada por el equipo multidisciplinario de la Unidad Especial de Identificación Forense del SML, más los análisis genéticos practicados por el Laboratorio del Institute of Legal Medicine, Innsbruck Medical University (GMI) de Austria, permitieron la confirmación de su identidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Quinta editorial del New York Times

In 1996, spurred by an appetite for revenge, American lawmakers passed a bill spelling out a strategy to overthrow the government in Havana and “assist the Cuban people in regaining their freedom.” The Helms-Burton Act, signed into law by President Bill Clinton shortly after Cuba shot down two small civilian American planes, has served as the foundation for the$264 million the United States has spent in the last 18 years trying to instigate democratic reforms on the island.
Far from accomplishing that goal, the initiatives have been largely counterproductive. The funds have been a magnet for charlatans, swindlers and good intentions gone awry. The stealthy programs have increased hostility between the two nations, provided Cuba with a trove of propaganda fodder and stymied opportunities to cooperate in areas of mutual interest.

The United States should strive to promote greater freedoms on the island of 11 million people and loosen the grip of one of the most repressive governments in the world. But it must chart a new approach informed by the lessons of nearly two decades of failed efforts to destabilize the Castro regime.
During the final years of the Clinton administration, the United States spent relatively little on programs in Cuba under Helms-Burton. That changedwhen George W. Bush came to power in 2001 with an ambitious aim to bring freedom to oppressed people around the world. The United States Agency for International Development, better known for its humanitarian work than cloak-and-dagger missions, became the primary vehicle for pro-democracy work in Cuba, where it is illegal.
In the early years of the Bush administration, spending on initiatives to oust the government surged from a few million a year to more than $20 million in 2004. Most contracts were awarded, without much oversight, to newly formed Cuban-American groups. One used funds on a legally questionable global lobbying effort to persuade foreign governments to support America’s unpopular embargo. Other grantees sent loads of comic books to the American diplomatic mission in Havana, bewildering officials there. The money was also used to buy food and clothes, but there was no way to track how much reached relatives of political prisoners, the intended recipients.
According to a November 2006 report by the Government Accountability Office, one contractor used the pro-democracy money to buy “a gas chain saw, computer gaming equipment and software (including Nintendo Game Boys and Sony PlayStations), a mountain bike, leather coats, cashmere sweaters, crab meat and Godiva chocolates,” purchases he was unable to justify to auditors.
Adolfo Franco, then head of the aid agency’s Latin America office, defended the programs in a speech in April 2007 at the University of Miami, claiming they were contributing to the steady growth of Cuba’s political opposition. He argued that the agency needed to keep taking “calculated risks,” even though many in Congress were skeptical that the efforts were fruitful. “Ending this regime is a solemn duty,” said Mr. Franco, a Cuban-American.
The G.A.O. probe led the aid agency to start awarding more funds to established development organizations, including some that pitched bold initiatives. In 2008, Congress appropriated $45 million for the programs, a record amount. One major undertaking that started during the Bush years to expand Internet access in Cuba had disastrous repercussions for the Obama administration.
In September 2009, the State Department sent a relatively senior official to Havana in an attempt to restore mail service and to cooperate on migration policy, marking the highest level contact in years. That December, Cuban authorities arrested an American subcontractor who traveled to the island five times on U.S.A.I.D. business, posing as a tourist to smuggle communication equipment.


    At the time, many senior State Department officials were not fully aware of the scope and nature of the covert programs, but the Cubans, incensed at what they saw as a disingenuous two-track policy, took a hard line with the American prisoner, Alan Gross, sentencing him to 15 years in prison. Senior officials at U.S.A.I.D. and the State Department were startled by the risks being taken, and some argued that the covert programs were counterproductive and should be stopped. But Cuban-American lawmakers fought vigorously to keep them alive.
    After Mr. Gross’s arrest, the aid agency stopped sending American contractors into Cuba, but it allowed its contractors to recruit Latin Americans for secret missions that were sometimes detected by the Cuban intelligence services. An investigation by The Associated Press published in April revealed a controversial program carried out during the Obama administration. Between 2009 and 2012, Creative Associates International, a Washington firm, built a rudimentary text messaging system similar to Twitter, known as ZunZuneo, Cuban slang for a hummingbird’s tweet. It was supposed to provide Cubans with a platform to share messages with a mass audience, and ultimately be used to assemble “smart mobs.”
    The program was scrapped in 2012. Contractors had been paying tens of thousands of dollars in text-messaging fees to the Cuban telecommunications company and never found a way to make the platform self-sustaining. A second A.P. report revealed in August that U.S.A.I.D. had been sending young Latin Americans to Cuba to identify “potential social change actors,” under the pretext of organizing gatherings like an H.I.V. prevention workshop. The contractors, also hired by Creative Associates, received quick pointers on how to evade Cuban intelligence and were paid as little as $5.41 an hour for work that could have easily landed them in prison.
    The American money has provided food and comfort to some relatives of political prisoners, and been used to build limited access to satellite-based Internet connections. But it has done more to stigmatize than to help dissidents. Instead of stealth efforts to overthrow the government, American policy makers should find ways to empower ordinary Cubans by expanding study-abroad programs, professional exchanges and investment in the new small businesses cropping up around the island. They should continue to promote Internet connectivity, but realize that accomplishing that goal on a large scale will require coordination with the Cuban government.
    Perhaps most important, Washington should recognize that the most it can hope to accomplish is to positively influence Cuba’s evolution toward a more open society. That is more likely to come about through stronger diplomatic relations than subterfuge.

    Los no tan visibles jóvenes cubanos que defienden la revolución por Internet

    Los no tan visibles jóvenes cubanos que defienden la revolución por Internet

    La revolución cubana lleva más de cinco décadas y las discusiones sobre lo que sucede en la isla son eternas. No es casual, por ejemplo, que en gran parte de los medios extranjeros haya tenido espacio la periodista disidente Yoani Sánchez, que se dice representante de "una generación frustrada", y no tengan lugar los jóvenes cubanos de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, que escriben desde La Joven Cuba <www.lajovencuba.wordpress.com>, y tienen una visión tan opuesta como desconocida. En LJC llevan varios meses abordando el tema de los cambios económicos, y ahora se han sumado también a los escándalos de WikiLeaks. Sin dejarse amedrentar por los insultos y sin olvidar la crítica. Reconociendo el bloqueo económico externo como causa fundamental, pero no única de la crisis.

     "Otros elementos que han influido en la situación cubana han sido el oportunismo, la burocracia y la preocupante corrupción que ha ido minando la confianza del pueblo, una balanza comercial desfavorable, una baja productividad y responsabilidad ante el trabajo, el desaprovechamiento de la jornada laboral y la tan preocupante situación de las plantillas infladas, así como el azote de tres huracanes que causaron grandes daños en la infraestructura y la psiquis de los cubanos", explica uno de los colaboradores del sitio que alerta sobre la necesidad de reformas que "salven" el sistema. Nadie duda, a esta altura de la historia, que el menos famoso "bloqueo interno" afecte a la isla haciendo lo suyo en suma con el bloqueo norteamericano. Así como exponen sus críticas y reciben centenares de insultos de los disidentes, defienden a rajatabla los logros sociales de la Revolución y evalúan los cambios necesarios. Ese es el nivel de defensa, crítica y análisis en LJC. Mientras Yoani es reconocida y premiada a nivel mundial por entidades privadas, europeas o estodounidenses, los universitarios ignotos son agredidos por infinidad de visitantes anónimos que cuestionan sus opiniones defensoras del sistema cubano "pese a sus falencias".  Es cierto -y lo reconocen- que algunas de sus posturas pueden ser inocentes o excesivamente condescendientes con el sistema, pero fundamentan detalladamente cada caso. Es, como le llaman, una "batalla cibernética"."Nosotros construimos el socialismo, no queremos un manual donde se nos diga qué hacer", se lee en el blog. Una defensa acérrima de la alternativa al capitalismo.A coro, los profesores Harold Cárdenas (Historia de la Filosofía y Pensamiento), Osmany Sánchez (Centro de Estudios de Medio Ambiente) y Roberto González (Contabilidad), todos ellos entre los 20 y los 30 años y miembros de La Joven Cuba, buscan desmitificar la idea de los escapistas y explican: "Todos los jóvenes cubanos han soñado alguna vez con viajar, pero esto no está en contraposición con tener una postura revolucionaria, más bien está en el espíritu del ser humano. Quizá está en el atractivo de lo prohibido. Si fuera lo común, lo fácil, podría no interesarnos. Nosotros vivimos en la ciudad de Matanzas, a pocos minutos de la hermosa playa de Varadero, sin embargo vamos muy poco a ella".  A pesar de ello, se mantienen críticos a la existencia de las míticas cartas blanca y de invitación, métodos restrictivos que dificultan la salida, cuando no la tornan efectivamente prohibitiva, incluso para ellos que defienden el sistema.La periodista "ciudadana", autora del blog Generación Y www.desdecuba.com/generaciony, en el que publica desde La Habana hace algunos años, es una de las jóvenes que eligió emigrar para conocer lo que había fuera de la isla. Hoy, luego de dos años de vivir en Suiza con su marido alemán, trabaja como voz de los "frustrados", según dice. Ha regresado a Cuba por los afectos, aunque muchos  le critican tal decisión, ante sus quejas y oposiciones constantes. 

    El reconocido periodista y escritor francés Salim Lamrani escribió Las contradicciones de la bloguera cubana Yoani Sánchez para Rebelión www.rebelion.org.  En ese artículo cuestiona los vínculos de la escritora cubana con organizaciones extranjeras y sus posturas contradictorias. Más allá de las sospechas de Lamrani, cabe preguntarse por qué los chicos de La Joven Cuba no tienen igual difusión. En la misma senda, WikiLeaks ha revelado varios cables oficiales de los departamentos de Estado para América Latina de los EE UU, en los que se confirma la sospecha: Yoani Sánchez no sólo mantiene un fluido vínculo con las autoridades estadounidenses, sino que recibe dinero y colabora efectivamente en la creación de una oposición disidente en Internet. Una "nueva disidencia", según explican en La Joven Cuba y otros blogs amigos de la revolución como Desde La Habana. Allí alegan en contra de "los mitos" sobre Cuba, sobre los emigrantes, sobre la libertad de expresión, sobre las universidades, las discusiones por el futuro del país, y bregan por una defensa crítica de la revolución y sus caminos errantes. Cabe resaltar que su defensa no niega los problemas acuciantes de la realidad cubana. Sólo hace, en sentido de la crítica, repensar algunos discursos comunes. "Y también evaluar las mejoras necesarias", explican.Sobre el tema migratorio, advierten que "cuando un emigrante de otra nación llega a cualquier país no se hace referencia al sistema político de su país o su presidente. En el caso cubano no es así y la típica migración económica se hace pasar como un éxodo por motivos políticos."Luego detallan algunos beneficios que recibe un cubano al llegar a los EE UU: "Seguro social, visa de trabajo, tarjeta verde al año de residencia, subsidios mensuales y por hijos, y educación universitaria para quienes no posean, entre otros." Y en forma provocativa disparan: "Con estos incentivos, ¿cuál sería la tasa de migrantes provenientes de otros países del mundo si tuvieran estos beneficios?"Allí están sus letras para defender, criticar, debatir y desmitificar.

     ¿Se les puede achacar su subjetividad? Y, en ese caso, cabe preguntarse: ¿Se debe? Tienen baches, cosas por mejorar y corregir, pero la discusión está abierta y propuesta. El que quiera leer, que lea. 

    Las Reservas Morales.

    I
    Un excelente pelotero cubano abandona su equipo ganador en plena temporada beisbolera y se escabulle hacia un país desconocido. Su razón: vender como agente libre su fuerza de trabajo deportiva a las Grandes Ligas. Por las recientes cifras pagadas a otros coterráneos y ex compañeros del equipo nacional –que “escaparon” antes, como él–, podría aspirar con justificada razón a embolsarse una cifra superior a los cuarenta millones de dólares. El pelotero no puede acceder a un contrato similar desde su país, porque el gobierno estadounidense prohíbe que sea contratado si antes no escenifica el show mediático de una “fuga”, y politiza su decisión. Prohíbe incluso que las federaciones latinoamericanas, subordinadas a las Grandes Ligas, lo contraten, si antes no deserta.
    Ante la disyuntiva, elige la “fuga”, es decir, asume que la pelea no es suya, sino entre los gobiernos de Cuba y de Estados Unidos. Lo hace, sabiendo o desconociendo (qué importa, para los adultos no vale la inocencia) que las Grandes Ligas pagan su calidad y al mismo tiempo, el progresivo desmantelamiento del deporte alternativo en Cuba, y que el gobierno enemigo lo recibe y exhibe como “refugiado político”. No está de moda la palabra, pero (se) traiciona. Algunos conocidos dicen, encogiéndose de hombros: es inevitable, nada podemos hacer frente a la fiesta de los millones. El dinero manda. Y es obvio que Cuba jamás podría ni querría pagar esa suma (si la pagara, ella misma habría desmantelado el deporte alternativo). ¿Y qué importancia tiene para unos u otros su existencia? Pues que es una de las expresiones más exitosas de las nuevas relaciones anticapitalistas creadas por la Revolución.
    Las medallas que Cuba obtuvo durante décadas en Olimpiadas y campeonatos del orbe eran de verdad, aunque la propaganda enemiga trata de disminuirlas. Junto a esas medallas están los records de nuestros atletas. Y la decisión de estos de no traicionar el espíritu antimercantil del mal llamado deporte amateur. ¿Cuántos millones rechazaron Teófilo Stevenson y Omar Linares, o más recientemente Alfredo Despaigne, para solo CITAR algunos ejemplos? Hoy, los peloteros y deportistas cubanos son reconocidos como profesionales, eso está bien, lo que no significa que estén sujetos a las leyes del profesionalismo, es decir, del mercado, lo cual está mejor. Sí, es una manera consciente de ideologizar la pelota, de preservarla como juego sano, porque si no la ideologizamos, la ideologiza el mercado: transforma el juego sano en mercancía. “Sí, soy revolucionario”, dijo firme y claro Antonio Muñoz, el Gigante del Escambray, en Miami, a los interesados aduladores. “Con lo que gano en Cuba vivo”, agregó.
    Hoy, nuestros peloteros ganan un salario digno que se incrementa según el rendimiento, y reciben otras facilidades materiales, pueden contratarse en el circuito profesional japonés, y –acaba de suceder con algunos de ellos– ganar en apenas una temporada hasta un millón de dólares. Pero no basta, dicen. Cuarenta millones son más que un millón. La guerra es asimétrica, porque el desafío se plantea en el terreno de los intereses materiales, que es el de ellos. Replanteémosla en el nuestro: el de la conciencia. O se construye una muralla de principios, de razones, de afectos, o habrá triunfado la cultura del tener, el “todo vale” capitalista. ¿Acaso es inevitable?

    II
    No puedo decir qué piensa o siente un médico cubano, intensivista, con varias misiones cumplidas (Guatemala, Venezuela, Haití), cuando alguien aparece en su casa, el día de su descanso, y le pregunta sin miramientos: ¿partirías mañana para Liberia, o para Guinea Conakry o para Sierra Leona, a combatir el ébola, la epidemia más letal que enfrenta hoy la Humanidad?, ¿pondrías en riesgo tu vida por esa causa? Pero puedo contar lo que, a veces, sucede: el médico acepta y en tres horas empaca y se despide de padres, esposa e hijas. Se une en La Habana a otros cientos que también han aceptado.
    La prensa de la contrarrevolución –no la global, la que cotidianamente reproduce los valores de la insolidaridad, sino la subalterna, la mediocre prensa que se empeña en desmantelar la Solidaridad cubana, y elogia la actitud de los peloteros que por cuarenta millones o más, creen que es lícito hacer cualquier cosa–, intenta atemorizar a sus familiares, e insinúa sin pudor que esos médicos y enfermeros viajan forzados por “el hambre”, a cambio de un pago escasamente superior. Para los cínicos, es una respuesta tranquilizadora. Los que se encogen de hombros ante cada deserción, porque, dicen, “hay que adaptarse al mundo en que vivimos”, suspiran complacidos.
    Como no puedo decir qué piensa o siente un médico cubano que decide arriesgar su vida, reproduzco la respuesta del doctor Iván Rodríguez Terrero –la suya, no la de otra persona interesada– en una entrevista que le hiciera la periodista Yuliat Acosta para La Calle del Medio:

    Soy consciente de que es una misión a la que sabemos que vamos, pero de la que no podemos garantizar el retorno. (…) Tus hijos están dolidos, pero se sienten orgullosos. Tu esposa está triste porque te vas y a veces las misiones traen miles de dificultades, pero a la vez se siente orgullosa. Y que mis hijos digan: ¡mi papá fue a cumplir una misión arriesgada, tuvo el valor de ir!, sirve de estímulo también para tu familia.
    (…) Cuando a nosotros nos dijeron del Ébola, nadie preguntó: ¿nos van a pagar? Nunca me ha preocupado eso. Mira, si me hubiese interesado el dinero hubiese dicho: no, espérate, no voy. Yo tengo ya un poco de misiones de riesgo, tengo derecho a cumplir una misión compensada con mejores condiciones. Te digo más, yo estaba de certificado, tengo un dedo del pie fracturado, eso aquí no lo sabe nadie, y me dije: ¡me voy!

    III
    Esos médicos y esos peloteros, los que rechazan las ofertas que pisotean principios y los que las aceptan, viven en la misma sociedad. El problema no es que alguien quiera ganar mucho dinero, es lo que estaría dispuesto a hacer para ganarlo, qué entregaría a cambio. Habrá que construir consensos para la Cuba socialista que queremos y rechazar los que construye la globalización capitalista. Los consensos no son verdades. Fidel es irrepetible, pero ello no significa que debamos domeñar los sueños. Los que creen que las cosas sin él ya no pueden ser, no confían en el pueblo, en su historia heroica (ni entendieron a Fidel). Es lo que cree el imperialismo, por eso podemos vencerlo. Los cientos de médicos y enfermeros que partieron hacia África, son una prueba irrefutable: en el pueblo hay reservas morales que esperan, que necesitan ser convocadas.

    Texto tomado del blog: http://la-isla-desconocida.blogspot.com.es
    *Ensayista y periodista. Es autor de los libros Ensayos de identidad (1993), De la historia, los mitos y los hombres (1999), La utopía rearmada (2002), Venezuela rebelde (2006) y Cuba, ¿revolución o reforma? (2012), entre otros. Integró el equipo de redacción de la Historia de la literatura cubana en tres tomos, que preparó el Instituto de Literatura y Lingüística. Fundó y dirigió la revista Contracorriente (1995 – 2004) y la Videoteca Contracorriente del ICAIC (2003 – 2007). Actualmente dirige La Calle del Medio, publicación de opinión y debate. Recibió en 2002 la Distinción por la Cultura Nacional y en el 2011 la Orden Félix Elmuza.

    martes, 11 de noviembre de 2014

    The New York Times califica de ladrones y charlatanes a Yoani Sánchez y el Coco Fariñas.

     The New York Times califica de ladrones y charlatanes
    a Yoani Sánchez y el Coco Fariñas. En Cuba, desventuras
    al intentar derrocar un régimen


    En 1996, motivados por un apetito de venganza, legisladores estadounidenses aprobaron un proyecto de ley promulgando una estrategia para derrocar el Gobierno de La Habana y “asistir al pueblo cubano a recobrar su libertad”. La Ley Helms-Burton, aprobada por el Presidente Clinton, semanas después de que Cuba derribó dos avionetas civiles estadounidenses, ha servido como fundamento para que el Gobierno norteamericano gastara $264 millones de dólares, durante los últimos 18 años, en un intento por instigar reformas democráticas en la isla.

    Lejos de haber logrado su objetivo, las iniciativas han resultado bastante contraproducentes. Los fondos han sido un imán para charlatanes, ladrones y buenas pero infructuosas intenciones. Los sigilosos programas han agravado la hostilidad entre las dos naciones, le han dado a Cuba una bonanza propagandística y han bloqueado oportunidades de cooperar en áreas de interés mutuo.

    Estados Unidos debe hacer un esfuerzo por promover mayores libertades personales en la isla poblada por 11 millones de habitantes y flexibilizar la rigidez de uno de los gobiernos más opresivos del mundo. Pero tiene que hacerlo mediante una estrategia nueva, producto de la lección de dos décadas de esfuerzos fallidos por desestabilizar el régimen de los Castro.

    Durante los últimos años de la administración Clinton, Estados Unidos gastó relativamente poco en programas para promover reformas democráticas en Cuba bajo Helms Burton. Eso cambió cuando George W. Bush llegó al poder en 2001, con el ambicioso objetivo de liberar pueblos reprimidos en todo el mundo. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, por su sigla en inglés, mejor conocida por su labor humanitaria que por misiones furtivas, se convirtió en el principal vehículo para implementar proyectos de reforma democrática en Cuba, donde es ilegal.

    La inversión en iniciativas para derribar el gobierno aumentó de unos cuantos millones anualmente, a más de $20 millones de dólares en 2004 durante los primeros años de la administración Bush. La mayoría de contratos se otorgaron sin mayores controles a grupos de cubanoamericanos. Uno invirtió el dinero en una estrategia de lobby internacional, de cuestionable legalidad, para persuadir a gobiernos extranjeros a que apoyaran el impopular embargo que Estados Unidos impone sobre la isla. Otro envió montones de revistas de historietas cómicas a la misión diplomática estadounidense en Cuba, desconcertando a sus funcionarios. El dinero también se utilizó para comprar ropa y comida, pero nunca fue posible verificar cuánto llegó a manos de los familiares de presos políticos, como se tenía previsto.

    Según un informe publicado en noviembre de 2006 por la Oficina de Rendición de Cuentas, GAO, por su sigla en inglés, un contratista usó los fondos de programas pro democracia para comprar una motosierra de gas, equipos electrónicos, entre ellos Nintendo Game Boys y Sony Play Stations, una bicicleta montañera, abrigos de cuero, carne de cangrejo, y chocolates Godiva. Al momento de hacer una auditoría, los gastos no fueron justificados.

    Adolfo A. Franco, el entonces director de la oficina de América Latina de la agencia de ayuda internacional, defendió los programas durante un discurso en la Universidad de Miami, en abril de 2007, afirmando que estaban contribuyendo al gradual fortalecimiento de la oposición política en Cuba. Argumentó que la agencia debía seguir asumiendo “riesgos calculados”, aunque en el Congreso, varios legisladores dudaban de que los esfuerzos estuvieran dando fruto. “Terminar este régimen es una obligación solemne”, declaró Franco, quien es de origen cubanoamericano. La investigación de la GAO llevó a que la agencia otorgara un mayor porcentaje de los fondos a organizaciones de desarrollo establecidas, incluidas algunas que propusieron iniciativas ambiciosas. En 2008, el Congreso autorizó $45 millones de dólares para los proyectos, una cifra récord.

    Un gran proyecto que comenzó durante la administración Bush para expandir el acceso a Internet en Cuba tuvo repercusiones nefastas para el Gobierno de Obama. Una funcionaria de relativo alto rango del Departamento de Estado visitó La Habana en septiembre de 2009, procurando restablecer el servicio postal y cooperar en asuntos migratorios. La visita representó el contacto a más alto nivel con el Gobierno cubano en varios años.

    En diciembre, las autoridades en Cuba detuvieron a un subcontratista estadounidense que viajó a la isla cinco veces como parte de una iniciativa de USAID, fingiendo ser turista, para contrabandear equipo de comunicación que no es permitido en la isla. En ese entonces, varios funcionarios de USAID y el Departamento de Estado no estaban al tanto de la envergadura y naturaleza de algunos de los proyectos encubiertos. Sin embargo, los cubanos, furiosos tras percibir que Washington tenía una política engañosa de dos fases, asumieron una posición rígida frente al prisionero estadounidense, Alan Gross, quien ha sido condenado a 15 años de prisión.

    Funcionarios de USAID y el Departamento de Estado quedaron asombrados al caer en cuenta del tipo de riesgos que se estaban tomando, y algunos argumentaron que era hora de suspender los programas encubiertos, llamándolos contraproducentes. Sin embargo, legisladores cubanoamericanos se resistieron enérgicamente para asegurarse de que siguieran en marcha. Después del arresto de Gross, la agencia de asistencia no volvió a enviar contratistas estadounidenses a Cuba, pero permitió que las misiones las desempeñaran latinoamericanos, que algunas veces fueron detectados por el servicio de inteligencia cubano.

    Una investigación de Associated Press reveló un controvertido programa que se llevó a cabo durante el mandato de Obama. De 2009 a 2012, Creative Associates International, una firma con sede en Washington, desarrolló un sistema de mensajes de texto rudimentario, similar a Twitter, conocido como ZunZuneo. El objetivo del proyecto era proveer una plataforma para que los cubanos pudieran difundir mensajes a una audiencia masiva, un mecanismo que finalmente pudiera haber sido usado para organizar multitudes.

    El programa fue abolido en 2012. El contratista estaba pagando miles de dólares a la empresa estatal de telecomunicación, y no hubo manera de convertirlo en un proyecto autosuficiente. AP reveló en agosto que USAID estaba enviando a jóvenes latinoamericanos a identificar personas que pudieran ser “agentes de cambio social”, bajo el pretexto de organizar eventos, entre ellos un seminario sobre el virus VIH. Los contratistas, bajo el mando de Creative Associates International, recibieron un poco de entrenamiento para evadir a agentes de inteligencia, y recibieron $5.41 dólares por hora, por una labor que, fácilmente, hubiera podido llevar a que terminaran en la cárcel.

    El dinero estadounidense ha proveído comida y alivio a familiares de presos políticos, y ha generado una red limitada de Internet satelital. Pero ha estigmatizado, más que fortalecido, a la comunidad de disidentes.

    En lugar de proyectos encubiertos para derrocar el gobierno, los líderes estadounidenses deben encontrar mecanismos para empoderar al cubano común y corriente, expandiendo oportunidades de estudios en el exterior, organizando más enlaces profesionales, e invirtiendo en las nuevas microempresas en la isla. Es positivo que sigan promoviendo mayor conectividad a Internet, pero deben entender que lograr ese objetivo de manera sustancial exige coordinación con el Gobierno cubano. Más importante aún, Washington tiene que reconocer que a lo único que puede aspirar, es a influir de manera positiva en la evolución de Cuba hacia una sociedad más abierta. Para eso, es más productivo lograr un acercamiento diplomático, que insistir en métodos artificiosos.


    Nota: Yo lo dije primero, pero nadie me creyó. El dinero de la USAID ha servido para que los disituristas se conviertan en una clase adinerada, con negocios de restaurantes, casas de alquiler, venta de computadoras y equipos de primera línea en tecnologías, además de remodelaciones y compra de viviendas y autos. Muchos de los dineros fueron a parar a manos de los disituristas, convertidos en chulos, ladrones, oportunistas, negociantes...

    lunes, 10 de noviembre de 2014

    MUROS de Iquique, arte nacional. "Te Crey Crew"

    MUROS de Iquique, arte nacionalwww.facebook.com/tecreycrew Los que quieran apoyar de verdad a estos muchachos, ya saben..." Les comento que si tienen pinturas, que estén botadas en sus casas o algo que se pueda reutilizar nos sería de mucha ayuda , queremos seguir pintando la ciudad, hay nuevas ideas pero falta mas pintura; se les agradecería con mucho amor. Saludos"