lunes, 20 de julio de 2015

Guillermo Teillier: "Tengo sospechas de que, en esto de paliar la crisis, otra vez se corte el hilo por lo más delgado"

Guillermo Teillier: "Tengo sospechas de que, en esto de paliar la crisis, 
otra vez se corte el hilo por lo más delgado"

El presidente del PC reafirma la decisión de su partido de defender las reformas ante la redefinición de prioridades que concretará el gobierno. Y advierte que el próximo cónclave del sector -en el que Bachelet abordará este tema con sus ministros y los partidos oficialistas- "determinará la conducta del PC hacia el futuro" y resolverá "la posibilidad de que la Nueva Mayoría continúe o no hacia adelante". 

A fin de mes, el Partido Comunista iniciará un proceso de debate para evaluar, entre otras cosas, el rol que ha tenido la colectividad al interior de la Nueva Mayoría y del gobierno. Y el tema que concentrará la discusión será si el PC continúa siendo parte del bloque oficialista o si decide tomar un nuevo camino. 

Luego de que la Presidenta Michelle Bachelet admitiera que el bajo crecimiento económico evitará que el Ejecutivo cuente con los recursos para implementar todo el programa, en las filas del comunismo se acordó endurecer la posición ante La Moneda y exigir precisión sobre las modificaciones que sufrirán, especialmente, las reformas educacional y laboral. Ambas fueron, precisamente, las que motivaron a esta colectividad a ingresar a la coalición.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, aborda este escenario y plantea que la información que entregue la Mandataria en el próximo cónclave oficialista determinará la decisión que pueda tomar su partido y, asimismo, las posibilidades de proyección de la Nueva Mayoría.

La Presidenta habló de “realismo sin renuncia”. ¿Qué entiende usted?

‘Sin renuncia’ significa que vamos a seguir con las reformas adelante y que no se va a traicionar el programa comprometido. En cuanto al realismo, entiendo que hay una situación difícil de la economía, que está creciendo a una velocidad no lo suficientemente buena como para poder abarcar todo lo que se quisiera hacer. En ese caso, entiendo que hay que priorizar, no dejar de atender cosas esenciales. Ese realismo tiene que hacerse más concreto. Por eso, esperamos que en el cónclave que se va a hacer, de la Nueva Mayoría con el gobierno, esté todo establecido. Es decir, que nos digan si la reforma educacional va, tal como se ha dicho, pero por las dificultades económicas va a haber, a lo mejor, prolongaciones en el tiempo para su implementación. Eso lo queremos saber exactamente.

En el caso de la reforma educacional, ¿qué sería inaceptable para el PC?

Una de las reformas que se deben cumplir totalmente es la educacional. Esa reforma marca a este gobierno y es una respuesta a un anhelo ciudadano. Nosotros sabemos que su implementación no es de la noche a la mañana. Y también sabemos que tiene un costo alto para el país, pero es necesario desarrollarla absolutamente, porque de eso depende el futuro del país. 

No hay claridad sobre la gratuidad para el 80% ni para el 100%, que es, para muchos, la principal promesa de campaña…

Eso es lo que espero que esté claro en el cónclave… La ministra de Educación ha dicho que se va a trabajar sobre la base de cumplir, al menos, con un 60% al término del período. Pero después ha habido otras declaraciones del Ejecutivo, diciendo que no se descarta el 70% al 2018. Me parece que estamos hablando sobre supuestos. Y de la gratuidad universal, habrá que ver si se va a cumplir el 2020, 2021 o 2022. Me imagino que esos son los cálculos que está sacando el Ejecutivo.

El compromiso de una nueva Constitución es otro eje, aunque su oferta es ambigua, porque en el programa no se plantea llegar a elaborar un nuevo texto durante este gobierno. ¿Qué espera usted que se logre en lo que queda de la administración de Bachelet y qué es lo que ve como factible?

Sabemos que llevar adelante un proceso constitucional no es algo de la noche a la mañana. Hay que ser muy responsables, porque estamos creando una carta constitucional para 30 años más. Y sabemos que eso tiene que resolverse bien, así que no quisiéramos equivocarnos. A muchos nos gustaría que en este gobierno saliéramos con una nueva Constitución, pero no nos cerramos a que pueda pasar un poquito más allá. Sin embargo, debe quedar establecido un mecanismo y que todo esté amarrado.

La Presidenta dijo esta semana que no puede haber una “faramalla de participación” y que el proceso debe ser “consultivo”, no vinculante. El 21 de mayo, ella dijo que la gente tendrá una “participación realmente incidente”. ¿Qué le parece esta nueva señal que envió?

Espero que se mantenga lo de ‘realmente incidente’. En eso también tenemos que ponernos de acuerdo, porque ha habido distintas voces del Ejecutivo. Primero, dio la impresión de que la Presidenta había desechado realizar un plebiscito. Después, aparece que no está desechado. También aparecía como que había dado un portazo a la posibilidad de una asamblea constituyente, pero después aparece un ministro diciendo que eso no es así. Es decir, entiendo que todo está abierto a la discusión y al diálogo. En este tema hay muchas sensibilidades, y creo que hay que escucharlas todas y hacer una síntesis. Y esa discusión, obligatoriamente, es incidente, porque si no lo fuera, entonces caemos en lo que la misma Presidenta ha dicho: que no queremos que esto lo haga una elite. Si una elite sólo va a escuchar, eso no tiene ningún valor, porque quiere decir que esa elite se va a guardar las opiniones que escuche y va a hacer lo que se le antoje. No estamos dispuestos a eso. Nosotros, como Partido Comunista, no desechamos la asamblea constituyente. Vamos a seguir luchando por ella.

En los últimos días, usted ha protagonizado un enfrentamiento con la DC, principalmente con Gutenberg Martínez. El dijo que usted se quería “sacar los pillos”, que tiene problemas internos en el PC y acusó una “irresponsabilidad” en la construcción del programa de la Nueva Mayoría. ¿Le preocupa lo que vaya a pasar con la DC de aquí en adelante?

En algunos aspectos, sí. Pero quiero decirle que la DC, como cuerpo, está por seguir con las reformas. Ahora, que la DC tiene matices que la diferencian de todos nosotros, yo creo que sí. 

¿Pero le preocupa el rol que pueda jugar la DC en este segundo tiempo, en medio del proceso de priorización de las medidas del programa de gobierno? La DC ya impuso su criterio al lograr que se postergara, innecesariamente, la votación de la idea de legislar sobre el aborto…

En el tema del aborto hay un sector de la DC que no quiere nada, ni siquiera por las tres causales. Hay otro sector que sí quiere. Y eso se nota. Cuando Martínez dice que ‘el Partido Comunista parece que está dividido y tienen problemas’, yo le digo que nosotros no tenemos esos problemas. O sea, yo veo que en la DC sí hay problemas. Entonces, a lo mejor es él quien quiere sacarse los pillos al ponernos en la picota de los acusados. Ahora, si usted me lo pregunta, yo veo con preocupación lo que ocurre con la reforma laboral. Hay un grupo de senadores DC que ya quiere hacerle cambios, morigerar el derecho a huelga, establecer un reemplazo que conculca derechos de los trabajadores. Esas preocupaciones yo las tengo.

El PC iniciará a fin de mes un proceso de congreso partidario, en el que debatirán su posición al interior del oficialismo. ¿Qué postura adoptarían si ven  retrocesos en esos u otros puntos de la reforma laboral, por ejemplo, o si se aplaza demasiado la gratuidad universal?

No quisiera ponerme en ese supuesto. Nosotros hemos dicho que no vamos a respaldar las propuestas del Senado en aquello que signifique un retroceso. Y lo vamos a votar en contra, porque sería no cumplir el compromiso del programa y el compromiso con los trabajadores. Espero que no se cometa ese error, porque si es por ahorrar plata, la reforma laboral no tiene ningún costo. Al contrario: mejores condiciones de negociación colectiva pueden provocar una mejora en los sueldos, por lo tanto, mayor poder de compra y mejor desarrollo de la economía. En esto de tratar de paliar la crisis tengo otra sospecha, que espero que no sea efectiva, de que para salvar lo que podría ser una crisis económica, otra vez se corte el hilo por lo más delgado, desfavoreciendo a los trabajadores. ¿En qué sentido lo digo? Por un lado, morigerando la reforma laboral. Por otra parte, una maniobra del gran empresariado para que aumente el desempleo. Si aumenta el desempleo, los salarios bajan. Por lo tanto, entonces ahí sí que a los empresarios les conviene invertir, porque ganan más plata. Espero que no se esté realizando una maniobra de ese tipo. Y también me parece muy extraño que el Banco Central, sabiendo que es necesario reactivar la economía, mantenga la tasa de interés en un 3% durante tanto tiempo. En todos los países vemos que cuando ocurren situaciones como la que hay en Chile, se baja la tasa de interés. Bueno, ¿por qué no la baja el Banco Central?

¿Qué rol espera que juegue el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, que ha sido el que más ha advertido sobre el escenario de desaceleración?

Hay elementos objetivos, que son fundamentalmente externos, como el decrecimiento de la economía china, que nos compra menos cobre y, por lo tanto, baja el precio. Eso no se va a revertir fácilmente. Además, tenemos problemas en América Latina. Entonces, creo que el temor del ministro de Hacienda es justificado. Lo que pasa es que, tal vez, tengamos diferencias en cómo enfrentar la crisis económica. 

¿Se siente defraudado por estas dudas que se generan sobre cómo se terminará impulsando el programa? Las reformas fueron la principal razón por la que el PC ingresó a la Nueva Mayoría…

Nos sentimos comprometidos con el programa. Nosotros decidimos entrar al gobierno para realizar este programa. Y es por eso que hoy continuamos en el gobierno, porque queremos defender las reformas. Y las vamos a seguir defendiendo. Distinto sería si el gobierno dijera que no hay posibilidad de cumplir este programa y que vamos a instalar uno nuevo. En ese caso, nosotros tendríamos que pensar una cosa distinta. Pero ahora nosotros estamos ante el desafío de defender estas reformas. Y lo vamos a hacer desde dentro del gobierno y, si es preciso, participando de marchas.

¿Qué implica eso de que el PC tendría que pensar una cosa distinta?

Ahí hay que ver qué rumbo vamos a seguir para adelante. Tiene que ver con muchos elementos: si seguimos en el gobierno o no seguimos en el gobierno…

¿Para eso será el congreso partidario que se inicia a fin de mes?

Claro. El congreso se va a estar dando simultáneamente con el devenir de muchas cosas. La convocatoria va a ser después del cónclave que haremos entre todo el oficialismo. Y en ese cónclave vamos a tener mucha más seguridad respecto a qué atenernos con este gobierno. Por lo tanto, nuestro congreso partidario se va a basar, para tomar determinaciones, en lo que defina el cónclave de la Nueva Mayoría y el gobierno para adelante. El cónclave del oficialismo determinará la conducta del PC hacia el futuro. Ese cónclave también debiera sellar la posibilidad de que la Nueva Mayoría continúe o no hacia adelante. Si algunas reformas no pudieran cumplirse en la fecha en que termine este gobierno, pero si tenemos el firme propósito de seguir adelante, eso nos da garantías de que las reformas se van a cumplir. Ahí habría un gobierno del mismo signo, con la determinación de cumplir las reformas. Eso es lo que también vamos a determinar en el congreso partidario del PC: si seguimos adelante fortaleciendo la Nueva Mayoría o no. Esa va a ser la discusión principal.

¿Hay alguien que haya planteado en el PC, derechamente, que el partido se salga del gobierno?

Irse del gobierno no lo ha planteado nadie. Lo que está planteado es una mirada más estratégica. Ahora, yo tampoco descarto que en algún momento nos obligue a tomar una determinación como esa, pero lo que está a la orden del día es otra cosa: defender las reformas ahora. Eso es lo que determinó la comisión política.  

¿Siente que, al ponerse en duda el programa, ustedes han pagado costos con sectores en los que participan militantes del PC, como organizaciones sociales , dirigentes universitarios u organismos como la CUT?

Bueno, pero esos comunistas lo único que ven es que tienen la obligación de pelear por el programa. Si es que está en duda el programa, quiere decir que hay una disputa. Por lo tanto, hay que intervenir en la disputa.
  “CUBA NO CEDIÓ UN MILÍMETRO” 19 Julio 2015   El Siglo.cl

  “No existe riesgo” al abrir vínculo con EE.UU. dice encargado de Relaciones Internacionales del PC chileno.

El sociólogo César Bunster, Encargado de Relaciones Internacionales del Partido Comunista, abordó en entrevista con El Siglo una mirada desde Chile en cuanto a la apertura de embajadas entre Cuba y Estados Unidos.

-¿Cuál es su valoración de la apertura de embajadas de Cuba y Estados Unidos?
-La apertura de embajadas en ambos países es, sin lugar a dudas, un triunfo de la Revolución Cubana. Hace 55 años que el imperialismo norteamericano rompió relaciones diplomáticas desatando una sostenida campaña de agresión contra la Revolución Cubana y su pueblo, incluyendo un bloqueo económico y financiero inédito en el mundo, con sanciones para cualquier país que osara tener la más mínima relación económica, comercial o financiera con la isla, acciones terroristas, injerencia grosera en los asuntos internos de Cuba, organización y financiamiento de grupos opositores, incluso de estaciones radiales para transmitir desinformación y desestabilización hacia Cuba desde territorio norteamericano. No creo que haya existido nunca una agresión sostenida por más de medio siglo por parte de la potencia más poderosa de la historia de la humanidad intentando por todos los medios aplastar a un pequeño país como Cuba que desarrollaba un proceso socialista y soberano. Sin embargo, a EE.UU. le fue imposible doblegar al pueblo cubano y a su revolución. De hecho, a pesar de esta gigantesca agresión, Cuba se ha ido desarrollando, alcanzando niveles de potencia mundial en ámbitos tan relevantes para la calidad de vida de su población como lo es la educación y la salud, entre otros. Y todos esos logros los ha alcanzado sin ceder ni un milímetro ante el imperialismo norteamericano, manteniendo intactos cada uno de sus nobles principios. Sin embargo, todavía queda un camino largo para el restablecimiento pleno de relaciones normales y civilizadas ya que eso implica necesariamente terminar con el bloqueo norteamericano contra Cuba. Pero de todas maneras, creo que la apertura de Embajadas es un nuevo triunfo para el pueblo cubano y para su revolución. 

-¿Esto puede ser un referente para la forma de enfrentar las relaciones bilaterales entre países que tienen profundas diferencias?
-Por supuesto que sí. Se confirma que las diferencias entre países no pueden resolverse con agresiones y que es posible mantener relaciones civilizadas y pacíficas, a pesar de esas grandes diferencias. Y este es otro ejemplo que les deja Cuba a los pueblos del mundo. 

-Hay gente que dice que Cuba corre riesgos con esto. ¿Cuál es su mirada?
-Efectivamente hay algunos que piensan que esto puede poner en riesgo a la Revolución y sus logros. Sin embargo, creo que el pueblo cubano y su dirección política han dado muestras muy contundentes de la firmeza de sus principios y de su consecuencia. Se trata de un pueblo que ha resistido estoicamente el embate agresivo del imperialismo y que ha seguido construyendo y mejorando soberanamente su propio modelo de sociedad. En consecuencia, estoy convencido de que ese riesgo no existe. Ahora también es verdad que se trata de una situación nueva que muchos cubanos jamás han conocido, pero ese pueblo y gobierno han sabido lidiar con innumerables situaciones novedosas desde el triunfo de su Revolución y tengo la convicción que seguirán resolviendo adecuadamente cualquier desafío que se les presente en el futuro.


Ceremonia de Reapertura de la Embajada de Cuba en los Estados Unidos.

Bruno Rodríguez: Hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior

20 julio 2015 | 7 |  
Bandera cubana ondea en Washington, en la sede de la Embajada de Cuba en Estados Unidos. Foto: Ismael Francisco.
Bandera cubana ondea en Washington, en la sede de la Embajada de Cuba en Estados Unidos. Foto: Ismael Francisco.
Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, en la Ceremonia de Reapertura de la 
Embajada de Cuba en los Estados Unidos.
Excma. Sra. Roberta Jacobson, secretaria de Estado Adjunta y señores funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos que la acompañan:
Honorables Miembros del Congreso:
Estimados Representantes de las Organizaciones, Movimientos e Instituciones estadounidenses que han realizado ingentes esfuerzos por el cambio de política hacia Cuba y el mejoramiento de las relaciones bilaterales:
Estimados Representantes de las Organizaciones y Movimientos de la emigración patriótica:
Excelentísimos Sres. Embajadores:
Compañeros de la Delegación Cubana:
Encargado de negocios José Ramón Cabañas, funcionarios y trabajadores de la Embajada de Cuba:
Estimadas amigas y amigos:
La bandera que honramos a la entrada de esta sala es la misma que aquí fue arriada hace 54 años, conservada celosamente en la Florida por una familia de libertadores y luego por el Museo de nuestra ciudad oriental de Las Tunas, como anticipación de que este día tendría que llegar.
Ondea nuevamente en este lugar la bandera de la estrella solitaria que encarna la generosa sangre derramada, el sacrificio y la lucha más que centenaria de nuestro pueblo por la independencia nacional y la plena autodeterminación, frente a los más graves desafíos y peligros.
Rendimos homenaje a todos los que cayeron en su defensa y renovamos el compromiso de las generaciones presentes y, con absoluta confianza en las que vendrán, de servirla con honor.
Invocamos la memoria de José Martí, quien vivió consagrado a la lucha por la libertad de Cuba y conoció profundamente los Estados Unidos. En sus “Escenas Norteamericanas”, nos dejó una nítida descripción de la gran nación del norte y el elogio de lo mejor de ella. También, nos legó la advertencia de su desmedida apetencia de dominación que toda una historia de desencuentros ha confirmado.
Hemos llegado aquí gracias a la conducción firme y sabia del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, a cuyas ideas siempre guardaremos lealtad suprema. Recordamos su presencia en esta ciudad, en abril de 1959, para promover relaciones bilaterales justas y su sincero homenaje a Lincoln y Washington. Los propósitos que tempranamente lo hicieron venir, son los que hemos intentado en estas décadas y coinciden exactamente con los que nos proponemos hoy.
Muchos en esta sala, políticos, periodistas, personalidades de las letras o las ciencias, estudiantes, activistas sociales estadounidenses, atesoran infinitas horas de enriquecedora conversación con el Comandante que les permitieron comprender mejor nuestras razones, objetivos y decisiones.
Este acto ha sido posible por la libre e inquebrantable voluntad, la unidad, el sacrificio, la abnegación, la heroica resistencia y el trabajo de nuestro pueblo, y por la fuerza de la Nación y la cultura cubanas.
Varias generaciones de la diplomacia revolucionaria confluyeron en este esfuerzo y entregaron sus mártires. El ejemplo y el verbo trepidante de Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, continúan animando la política exterior cubana y estarán en el recuerdo de los más jóvenes y de los futuros diplomáticos.
Soy portador de un saludo del Presidente Raúl Castro, expresión de buena voluntad y de la sólida decisión política de avanzar, mediante el diálogo basado en el respeto mutuo y la igualdad soberana, hacia una convivencia civilizada, aun dentro de las diferencias entre ambos gobiernos, que favorezca la solución de los problemas bilaterales, promueva la cooperación y el desarrollo de vínculos mutuamente ventajosos como desean y merecen ambos pueblos.
Sabemos que ello sería una contribución a la paz, el desarrollo, la equidad y la estabilidad del continente, al ejercicio de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana.
Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de Embajadas, culmina hoy una primera etapa del diálogo bilateral y se abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales.
Es grande el desafío porque nunca ha habido relaciones normales entre los Estados Unidos de América y Cuba pese a un siglo y medio de intensos y enriquecedores vínculos entre los pueblos.
La Enmienda Platt, impuesta en 1902 bajo ocupación militar, cercenó un esfuerzo libertador que había contado con la participación o la simpatía de no pocos ciudadanos norteamericanos y dio origen a la usurpación de territorio cubano en Guantánamo. Sus nefastas consecuencias marcaron indeleblemente nuestra historia común.
En 1959, Estados Unidos no aceptó la existencia de una pequeña y vecina isla totalmente independiente y unos años después, aun menos, la de una Revolución socialista que tuvo que defenderse, y desde entonces, encarna la voluntad de nuestro pueblo.
Cito la historia para afirmar que hoy se abre la oportunidad de empezar a trabajar para fundar unas relaciones bilaterales nuevas y distintas a todo lo anterior. Para ello, el gobierno cubano compromete toda su voluntad.
Solo la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero que tanto daño y privaciones ocasiona a nuestro pueblo, la devolución del territorio ocupado en Guantánamo y el respeto a la soberanía de Cuba darán sentido al hecho histórico que estamos viviendo hoy.
Cada paso que se avance contará con el reconocimiento y la favorable disposición de nuestro pueblo y gobierno, y recibirá seguramente el aliento y el beneplácito de la América Latina y el Caribe y del mundo.
Ratificamos la voluntad de Cuba de avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos, con ánimo constructivo, pero sin menoscabo alguno a nuestra independencia, ni injerencia en asuntos que pertenecen a la exclusiva soberanía de los cubanos.
Persistir en objetivos obsoletos e injustos y solo proponerse un mero cambio en los métodos para conseguirlos, no hará legítimos aquellos ni ayudará al interés nacional de los Estados Unidos ni al de sus ciudadanos. Sin embargo, si así ocurriera, estaríamos dispuestos a aceptar ese desafío.
Acudiremos a este proceso, como escribiera el presidente Raúl Castro en su carta del 1ro. de julio al Presidente Barack Obama, “animados por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos”.
Desde esta Embajada, continuaremos trabajando con empeño para fomentar las relaciones culturales, económicas, científicas, académicas y deportivas, y los vínculos amistosos entre nuestros pueblos.
Trasmitimos el respeto y reconocimiento del gobierno cubano al Presidente de los Estados Unidos por su llamado al Congreso a levantar el bloqueo y por el cambio de política que ha enunciado, en particular por la disposición que ha expresado de ejercer sus facultades ejecutivas con ese propósito.
Recordamos especialmente la decisión del Presidente Carter de abrir Secciones de Intereses respectivas en septiembre de 1977.
Me complace agradecer al gobierno de la Confederación Suiza por su representación de los intereses cubanos durante los últimos 24 años.
En nombre del Gobierno y del pueblo de Cuba, deseo expresar nuestra gratitud a los miembros del Congreso, académicos, líderes religiosos, activistas, grupos de solidaridad, empresarios y tantos ciudadanos estadounidenses que se esforzaron a lo largo de muchos años para hacer llegar este día.
A la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de este país con nuestra Nación, expresamos reconocimiento. Nos han dicho, conmovidos, que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los ideales de independencia.
Expresamos gratitud a nuestros hermanos latinoamericanos y caribeños, que han estado de manera decisiva junto a nuestro país y reclamaron un nuevo capítulo en las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, al igual que lo hicieron con extraordinaria constancia muchísimos amigos en todo el mundo.
Reitero nuestro reconocimiento a los gobiernos, aquí representados por el Cuerpo Diplomático, que con su voz y voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros ámbitos dieron una contribución decisiva.
José Martí organizó desde aquí el Partido Revolucionario Cubano para conquistar la libertad, toda la justicia y la dignidad plena de los seres humanos. Sus ideas, reivindicadas heroicamente en el año de su Centenario, siguen siendo la esencial inspiración en este camino que nuestro pueblo, soberanamente, ha escogido.
Muchas gracias.
STATEMENT BY BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA, MINISTER OF FOREIGN AFFAIRS OF THE REPUBLIC OF CUBA, AT THE CEREMONY TO RE-OPEN THE CUBAN EMBASSY IN THE UNITED STATES. WASHINGTON, JULY 20, 2015.
Her Excellency Mrs. Roberta Jacobson, Assistant Secretary of State;
Officials of the US Government accompanying her;

Honorable members of Congress;
Esteemed Representatives of the US Organizations, Movements and Institutions who have made huge efforts in favor of the change of the US Cuba policy and the improvement of bilateral relations;
Esteemed Representatives of the Organizations and Movements of the patriotic emigration;
Distinguished Ambassadors;
Comrades of the Cuban Delegation;
José Ramón Cabañas, Chargé D’ Affairs;
Officials and workers of the Cuban Embassy;
Esteemed friends;
The flag that we revere at the entrance of this room is the same that was hauled down here 54 years ago, which was zealously kept in Florida by a family of liberators and later on by the Museum of our eastern city of Las Tunas, as a sort of premonition that this day would certainly come.
Flying once again in this place is the lone-star flag which embodies the generous blood that was shed, the sacrifices made and the struggle waged for more than one hundred years by our people for their national independence and full self-determination, facing the most serious challenges and risks.
Today we pay homage to all those who died in its defense and renew the commitment of the present generations, fully confident on the newer ones, to serve it with honor.
We evoke the memory of José Martí, who was fully devoted to the struggle for the freedom of Cuba and managed to get a profound knowledge about the United States: In his “North American Scenes” he made a vivid description of the great nation to the North and extolled its virtues. He also bequeathed to us a warning against its excessive craving for domination which was confirmed by a long history of disagreements.
We’ve been able to make it through this date thanks to the firm and wise leadership of Fidel Castro Ruz, the historic leader of the Cuban Revolution, whose ideas we will always revere with utmost loyalty. We now recall his presence in this city, in April of 1959, with the purpose of promoting fair bilateral relations, as well as the sincere tribute he paid to Lincoln and Washington. The purposes that brought him to this country on such an early time are the same that have pursued throughout these decades and coincide exactly with the ones that we pursue today. Many in this room, whether politicians, journalists, outstanding personalities in the fields of arts or sciences, students or American social activists, have been able to treasure unlimited hours of enriching talks with the Commander, which allowed them to have a better understanding of our reasons, goals and decisions.
This ceremony has been possible thanks to the free and unshakable will, unity, sacrifice, selflessness, heroic resistance and work of our people and also the strength of the Cuban Nation and its culture.
Several generations of the revolutionary diplomacy have converged in this effort and offered their martyrs. The example and vibrant speech of Raúl Roa, the Chancellor of Dignity, have continued to inspire Cuba’s foreign policy and will remain forever in the memory of the younger generations and future diplomats.
I bring greetings from President Raúl Castro, as an expression of the good will and sound determination to move forward, through a dialogue based on mutual respect and sovereign equality, to a civilized coexistence, even despite the differences that exist between both governments, which makes it possible to solve bilateral problems and promote cooperation and the development of mutually beneficial relations, just as both peoples desire and deserve.
We know that this would contribute to peace, development, equity and stability in the continent; the implementation of the purposes and principles enshrined in the UN Charter and in the Proclamation of Latin America and the Caribbean as a Zone of Peace, which was signed at the Second Summit of the Community of Latin American and Caribbean States held in Havana.
Today, the re-establishment of diplomatic relations and the re-opening of embassies complete the first stage of the bilateral dialogue and pave the way to the complex and certainly long process towards the normalization of bilateral relations.
The challenge is huge because there have never been normal relations between the United States of America and Cuba, in spite of the one and a half century of intensive and enriching links that have existed between both peoples.
The Platt Amendment, imposed in 1902 under a military occupation, thwarted the liberation efforts that had counted on the participation or the sympathy of quite a few American citizens and led to the usurpation of a piece of Cuban territory in Guantánamo. Its nefarious consequences left an indelible mark in our common history.
In 1959, the United States refused to accept the existence of a fully independent small and neighboring island and much less, a few years later, a socialist Revolution that was forced to defend itself and has embodied, ever since then, our people’s will.
I have referred to History to reaffirm that today an opportunity has opened up to begin working in order to establish new bilateral relations, quite different from whatever existed in the past. The Cuban government is fully committed to that.
Only the lifting of the economic, commercial and financial blockade which has caused so much harm and suffering to our people; the return of the occupied territory in Guantánamo and the respect for Cuba’s sovereignty will lend some meaning to the historic event that we are witnessing today.
Every step forward will receive the recognition and the favorable acceptance of our people and government, and most certainly the encouragement and approval of Latin America and the Caribbean and the entire world.
We reaffirm Cuba’s willingness to move towards the normalization of relations with the United States in a constructive spirit, but without any prejudice whatsoever to our independence or any interference in the affairs that fall under the exclusive sovereignty of Cubans.
To insist in the attainment of obsolete and unjust goals, only hoping for a mere change in the methods to achieve them will not legitimize them or favor the national interest of the United States or its citizens. However, should that be the case, we would be ready to face the challenge.
We will engage in this process, as was written by President Raúl Castro in his letter of July 1st to President Obama, “encouraged by the reciprocal intention of developing respectful and cooperative relations between our peoples and governments.”
From this Embassy, we will continue to work tirelessly to promote cultural, economic, scientific, academic and sports relations as well as friendly ties between our peoples.
We would like to convey the Cuban government’s respect and recognition to the President of the United States for urging the US Congress to lift the blockade as well as for the change of policy that he has announced, but in particular for the disposition he has showed to make use of his executive powers for that purpose.
We are particularly reminded of President Carter’s decision to open the respective Interests Sections back in September of 1977.
I am pleased to express my gratitude to the Government of the Swiss Confederation for having represented the Cuban interests for the last 24 years.
On behalf of the Government and the people of Cuba, I would like to express our gratitude to the members of Congress, scholars, religious leaders, activists, solidarity groups, business people and so many US citizens who worked so hard for so many years so that this day would come.
To the majority of Cubans residing in the United States who have advocated and called for a different kind of relation of this country with our Nation, we would like to express our recognition. Deeply moved, they have told us that they would multiply their efforts and will remain faithful to the legacy of the patriotic emigration that supported the ideals of independence.
We would like to express our gratitude to our Latin American and Caribbean brothers and sisters who have resolutely supported our country and called for a new chapter in the relations between the United States and Cuba, as was done, with extraordinary perseverance, by a lot of friends from all over the world.
I reiterate our recognition to the governments represented here by the Diplomatic Corps, whose voice and vote at the UN General Assembly and other fora made a decisive contribution.
From this country José Martí organized the Cuban Revolutionary Party to conquer freedom, all the justice and the full dignity of human beings. His ideas, which were heroically vindicated in his centennial year, continue to be the main inspiration that moves us along the path that our people have sovereignly chosen.
Thank you, very much.

A las 10:33 de la mañana comenzó la ceremonia oficial de la reapertura de la Embajada de Cuba en la capital de los Estados Unidos, con la Marcha de la Bandera a cargo del Batallón de Ceremonias del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, y el izamiento de la enseña patria, tras lo cual se escucharía el Himno Nacional. Gritos de ¡Viva Cuba!¡Viva Fidel!¡Viva Raúl! se escucharon durante el emotivo izamiento de la enseña nacional cubana en Washington.
Más de 700 invitados acudieron al edificio de la Embajada cubana, entre ellos la subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, que encabezó la delegación estadounidense durante seis meses de negociaciones que condujeron al anuncio del 1 de julio sobre la reapertura de embajadas. También acudieron congresistas, representantes de las Secretarías de Comercio, Agricultura y otras, así como intelectuales y otras personalidades norteamericanas. En el salón de protocolo del segundo piso del edificio, el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, habló a los asistentes y al mundo Los enviados especiales de Cubadebate dan cobertura en vivo la ceremonia, y luego al encuentro oficial entre el Canciller Bruno Rodríguez Parrilla, y su par estadounidense, John Kerry, en el Departamento de Estado.
En breve, más detalles.  (Noticia en construcción) 

En el primer segundo de este lunes 20 de julio, Cuba y Estados Unidos tendrán formalmente relaciones a nivel de embajadas, después de 54 años de ruptura iniciada por la Casa Blanca al triunfo de la Revolución Cubana. 
El principal gesto será la inauguración de la sede diplomática isleña en Calle 16, número 2630, de Washington, donde quedará izado el emblema nacional cubano, en una ceremonia que encabezará Bruno Rodríguez, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba.
Este lunes estará ahí una delegación cubana representativa de todos los sectores de la sociedad, entre otros y otras, la vicepresidenta del Parlamento de la isla, Ana María Mari; el canta/autor Silvio Rodríguez; Yaramis Armenteros, directora adjunta de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos; el histórico interlocutor cubano con los estadounidenses, Ricardo Alarcón; las y los dirigentes de las organizaciones de trabajadores, campesinos, universitarios y secundarios de Cuba; el médico Ronald Hernández, integrante del contingente cubano que combatió la epidemia del Ébola en África Occidental; Joel Ortega, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba; Yunidis Castillo, atleta paralímpica y campeona mundial de atletismo; Gilberto García, presidente de la Asociación de Pedagogos de Cuba.
Además, llegarán a la Embajada de Cuba en la capital estadounidense, legisladores, académicos, representantes de think tank, empresarios, activistas de la sociedad civil y personalidades de Estados Unidos.
La concreción de las relaciones a nivel de embajadores fue posible después de más de un año de diálogos y negociaciones -secretas y públicas- entre delegaciones de ambas naciones y con el apoyo de Canadá y el Vaticano. Hace algunas décadas, se había dado el paso de tener Oficinas de Intereses de cada país en la capital del otro.
Se informó que John Kerry, el Secretario de Estado estadounidenses, concurrirá en agosto próximo a La Habana, para la ceremonia de instalación de la sede diplomática de su país en Cuba, a orillas del malecón habanero.
Por lo demás, los encargados de la diplomacia de Cuba y Estados Unidos sostendrán una reunión -también un hito histórico- la tarde de este lunes 20 de julio.
Por la mañana, Bruno Rodríguez, oficiará la ceremonia y encabezará un acto con unas 500 personas en el centenario edificio de la sede diplomática, ubicado en línea recta de la Casa Blanca. 
El Ministro de Relaciones Exteriores cubano, es el primer funcionario de ese rango que visita Washington desde 1959. The Washington Post aseguró que en este edificio, el lunes temprano, antes de que se abran las puertas al público y el día comience oficialmente, el Departamento de Estado colgará una nueva bandera entre las 192 que aparecen en su atrio del vestíbulo ordenadas por orden alfabético, “un reconocimiento silencioso al restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba después de más de 54 años”, dijo el Post.
Después del encuentro, el primero en más de medio siglo entre jefes de la diplomacia de Cuba y Estados Unidos en Washington, Kerry y Rodríguez ofrecerán una conferencia de prensa a la que asistirá la prensa acreditada para la ceremonia en la misión diplomática de la Isla.
Fuentes del Departamento de Estado aseguraron que Kerry viajará a finales del verano a Cuba para encabezar la celebración formal e izamiento de la bandera estadounidense, mientras este lunes “legalmente, la embajada (de EEUU) estará funcionando”, dijo un funcionario que habló bajo la condición de anonimato a The Washington Post. “Pero no es un requisito legal izar la bandera o poner la placa de la Embajada; queremos que el Secretario esté allí para supervisar estos importantes eventos”.

Cuba y EEUU restablecen formalmente sus relaciones diplomáticas.

Cuba y EEUU restablecen formalmente sus relaciones diplomáticas. 
Con las reaperturas de sus embajadas en La Habana y Washington, ambos países culminan la primera fase del histórico deshielo anunciado hace siete meses por Barack Obama y Raúl Castro. 20/07/2015  

Cuba y Estados Unidos, enemistados durante más de medio siglo tras el triunfo de la Revolución castrista, inauguran hoy una nueva era con el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, rotas en 1961, y la reapertura de sus embajadas en La Habana y Washington. 

Desde este lunes es formalmente efectiva esa restauración diplomática y con ello las hasta ahora secciones de intereses de ambos países se convierten en embajadas, lo que culmina la primera fase del histórico deshielo anunciado hace siete meses, el 17 de diciembre de 2014, por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. 

Este mismo lunes, la bandera de Cuba volverá a ondear en su sede diplomática de Washington, con una ceremonia solemne que encabezará el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, que ha viajado a la capital estadounidense junto a una delegación de 30 representantes de diversos sectores de la sociedad cubana. 

A la ceremonia de Washington asistirán más de 500 invitados, entre ellos congresistas y representantes del Gobierno de EE.UU. como la secretaria de Estado adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, así como personas, grupos e instituciones del país norteamericano que han defendido el acercamiento entre ambos países. 

En la isla, los cubanos podrán seguir ese acto en directo a través de la televisión estatal, que ha preparado una cobertura especial para tal fin.  Finalizada la ceremonia, Bruno Rodríguez, primer jefe de la diplomacia cubana que viaja oficialmente a EEUU desde 1959, se reunirá a primera hora de la tarde en el Departamento de Estado con el titular de esa instancia, John Kerry.  En La Habana, Estados Unidos no realizará este lunes acto oficial alguno por la reapertura de su embajada ni izará su bandera por el momento. 

Washington reserva esa ceremonia para la visita oficial a Cuba que cursará John Kerry este verano, si bien no se ha anunciado todavía la fecha concreta.  Ese viaje de Kerry a la isla será el primero de un secretario de Estado de EEUU a Cuba desde 1945, hace 70 años. 

Con la reapertura de embajadas, los hasta ahora jefes de las respectivas secciones de intereses, José Ramón Cabañas (Cuba) y Jeffery DeLaurentis (EEUU), pasarán a ser encargados de negocios mientras ambos gobiernos nombran a sus respectivos embajadores.  La recuperación de los lazos diplomáticos entre Cuba y Estados Unidos abre ahora el camino hacia la normalización total de sus relaciones donde todavía persisten importantes diferencias y obstáculos, el más destacado el embargo de Washington contra la isla. 

Raúl Castro y su gobierno han advertido en reiteradas ocasiones DE que no podrá haber relaciones totalmente normales mientras EEUU mantenga el bloqueo, cuyo fin depende del Congreso norteamericano, si bien la isla insta a Obama a que haga uso de sus facultades ejecutivas como presidente para desmantelarlo. 

En ese camino hacia la normalización diplomática, La Habana también reclama a Washington que devuelva el territorio que "ilegalmente" ocupa la Base Naval de Guantánamo, en el oriente del país caribeño. 

Otra de las demandas de la isla son el fin de las transmisiones radiales y televisivas "ilegales" hacia Cuba y el cese de los programas para promover la subversión y un cambio de régimen. 

Otros asuntos pendientes en el diálogo bilateral son los derechos humanos, telecomunicaciones, así como los reclamos de compensación económica de ambas partes y la solicitud de Washington de extraditar a algunos fugitivos buscados por la Justicia estadounidense. 

"El gobierno revolucionario ha decidido que antes de 48 horas, antes de 48 horas, la embajada de Estados Unidos no tenga aquí­ ni un funcionario más de los que nosotros tenemos… (en EE.UU.)", dijo Fidel Castro en enero de 1961.
En el Malecón de La Habana destaca un enorme edificio de hormigón que rompe la estética habanera. Durante más de medio siglo la sombra de la sospecha ha rodeado este lugar que ha sido acusado de ser un "nido" de intrigas políticas contra del gobierno de Cuba.
El bloque gris de seis pisos, grandes ventanales y aspecto arquitectónico soviético es la Sección de intereses de Estados Unidos en Cuba y este lunes vuelve a recuperar la categoría de embajada que perdió cuando ambos países rompieron relaciones en 1961.
En enero de 1961, poco antes de la ruptura y en medio de acusaciones de complots y hostigamiento mutuo, Fidel Castro advirtió en un discurso que Washington debía de reducir el personal de su embajada.
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"El gobierno revolucionario ha decidido que antes de 48 horas... antes de 48 horas, la embajada de Estados Unidos no tenga aquí­ ni un funcionario más de los que nosotros tenemos… (en EE.UU.)", que eran 11, según dijo.

Wayne Smith, de 83 años, fue uno de los últimos funcionarios en abandonar la Embajada de EE.UU. en La Habana. A finales de los 70 regresó como jefe de la Sección de Intereses.
"Mientras presionaban a otros gobiernos para que rompieran con nosotros, utilizaban ellos la embajada para introducir aquí agentes conspiradores y terroristas; porque han estado dirigiendo el terrorismo amparados en la inmunidad diplomática", proclamó Fidel.
Dos días después, los últimos funcionarios de la embajada terminaban de recoger sus cosas y echaron el cierre a la embajada.
Como se supo después, las sospechas no iban desencaminadas.
Desde el triunfo de la Revolución liderada por Castro en 1959, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) urdió diversos planes y operaciones militares para acabar con su gobierno.

El bloque gris de seis pisos, grandes ventanales y aspecto arquitectónico soviético es la sección de intereses de Estados Unidos en La Habana y durante medio siglo las autoridades cubanas desconfiaron de sus intenciones.
La desconfianza de Cuba hacia la Sección de Intereses ha sido constante. Y viceversa. En 2003 ordenó la expulsión de 14 funcionarios, asignados a la Sección de Intereses de Cuba en Washington y a la representación cubana en las Naciones Unidas. 
El edificio reabrió sus puertas en 1977 tras el acuerdo entre el presidente estadounidense Jimmy Carter y Fidel Castro para permitir tener una Sección de intereses en sus respectivas capitales, bajo la protección de la Embajada de Suiza.
Décadas de desencuentros
El edificio, construido en 1953, ha sido el símbolo visible de la tensión entre ambos dos países, que el pasado 17 de diciembre anunciaron el inicio del proceso del restablecimiento de las relaciones bilaterales.

La embajada fue construída en la década del 50 en una posición privilegiada.

En 2006 Estados Unidos colocó un panel electrónico en lo alto de su fachada para transmitir mensajes a favor de los derechos humanos.
La respuesta del gobierno cubano fue instalar en tiempo récord un "bosque de banderas" con más de 138 enseñas negras para ocultar los mensajes de Estados Unidos.

Castro ordenó construir un "bosque de bandernas" para ocultar los mensajes que comenzó a difundir la sección de intereses de EE.UU. a favor de los derechos humaos en un cartel luminoso.
El propio Castro inauguró el monumento, en un nuevo episodio de la llamada "Guerra de las Pancartas" iniciada en 2004 cuando los estadounidenses montaron un despliegue de luces indicando el número 75, en referencia a la cantidad de disidentes políticos cubanos encarcelados por el gobierno de Fidel Castro en 2003.
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En respuesta, el gobierno de La Habana rodeó la sede de pancartas con fotos de torturas a prisioneros en Irak.
Otro incidente llegó una navidad. Los estadounidenses decoraron el jardín con un gran árbol de navidad y otros símbolos como Santa Claus, algo que el gobierno cubano vio como "provocación".
La inmensa explanada situada enfrente también fue durante este periodo escenario de manifestaciones "antiimperialistas" multitudinarias convocadas por el gobierno de Castro, en el conocido como "protestódromo".
La arquitectura del entorno de la Sección de intereses también ha sufrido los altos y bajos de la intensa relación entre ambos enemigos. 
El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció el pasado 1 de julio la reapertura de embajadas, después de 54 años.
En este intercambio de mensajes, los funcionarios estadounidenses y el personal que trabaja en la sección de intereses pueden ver desde las ventanas una plataforma con la consigna "Patria o Muerte. Venceremos", construida en el año 2000 durante la disputa por la custodia del niño balsero Elián González. 
El pequeño fue rescatado de las aguas del estrecho de la Florida por unos pescadores, después de que naufragara la balsa en la que viajaba con su madre, quien murió en la travesía, y se iniciara una batalla legal entre sus familiares en Miami y su padre en Cuba.
Con la reapertura de embajadas comienza una nueva etapa pero no sólo en La Habana habrá cambios.
Al amparo de Suiza
En Washington, unas cuadras al norte en línea recta con la Casa Blanca, protegida apenas por una reja no muy alta y sin seguridad visible está la casona señorial construida en 1916 que ha hecho las veces de "Sección de intereses" de Cuba. 
El edificio de la sección de intereses de Cuba en Washington D.C. fue construido en 1916 y sirvió como residencia del entonces enviado extraordinario cubano en Washington, Carlos Manuel de Céspedes.
La casa de tres pisos y estilo neoclásico está entre las embajadas de Lituana y de Polonia y pasa desapercibida en un barrio en el que solían estar las residencias de los embajadores.
Y a diferencia de las largas colas que se forman en La Habana fuera de la sección intereses estadounidense, que gestiona visas, son pocos los que acceden a este lugar que en 1978 sufrió un ataque del grupo armado cubano CORU.
Al año siguiente el grupo Omega 7, integrado por exiliados cubanos, estalló una bomba en la parte trasera del edificio.
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El único distintivo que tiene la sección de intereses de Cuba en Washington D.C. es esta placa. El pasado mes de junio instalaron un mástil donde se izará la bandera.
En el interior, una gran escalera sube a los pisos de arriba donde en 2011 fue inaugurado el pequeño Bar Hemingway, dedicado al escritor estadounidense, y al que solo se puede acceder en contadas ocasiones y con invitación.
El pasado 10 de junio, daba las primeras señales de cambio al instalar un mástil en el que se arriará la bandera cubana en una ceremonia en la que está previsto que acuda el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez.
La apertura de embajadas cerrará la fase del restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pero no la total normalización, puesto que todavía quedan por dirimir algunas disputas como la petición de cuba del levantamiento del embargo económico.