martes, 15 de septiembre de 2015

"¿Por qué no se han estudiado las enfermedades autoinmunes de causas ambientales que, además, afectan más a las mujeres?"

"¿Por qué no se han estudiado las enfermedades autoinmunes de causas ambientales que, además, afectan más a las mujeres?"

Doctora Carme Valls, endocrinóloga y especialista en salud femenina


De trato agradable, convencimiento firme y con un amor por la medicina, su trabajo y la defensa de los derechos de la mujer, Carme Valls nos recibe en su despacho de la calle Bailén, 21, en Barcelona. Famosa por su visión crítica sobre la vacuna del virus del papiloma humano, nos cuenta sus pros y contras.

Valls ha escrito los libros Mujeres invisibles (Debolsillo, 2006), Mujeres, salud y poder (Ed. Cátedra, 2009), Mujeres y hombres: salud y diferencias y Ejercicio y salud.Miembro de la ONG Centro de Análisis y Programas Sanitarios -–que investiga las diferencias de género en el campo de la salud–, Valls se ha implicado también activamente en política como diputada en el Parlamento de Catalunya por el PSC-Ciudadanos por el Cambio en las elecciones al Parlamento de Catalunya de 1999 y 2003. También ha sido presidenta de la fundación Catalunya Segle XXI. Conversamos con ella sobre salud femenina y nutrición.
En el libro Mujeres, salud y poder, afirma que la medicina castiga el cuerpo de la mujer. ¿De qué manera?
La hace invisible, porque no tiene en cuenta las diferencias con el cuerpo del hombre a la hora de enfermar. Además diagnostica sus problemas de salud como si siempre fuesen psiquiátricos: receta ansiolíticos y antidepresivos tanto para el dolor como para el cansancio. La separación del cuerpo y la mente –con prioridad al primero– ha considerado patológica cualquier manifestación de los síntomas del cuerpo y se han medicalizado cosas naturales como la menstruación o la menopausia. ¡Ser mujer no es ninguna enfermedad!
¿Qué consecuencias ha tenido esta perspectiva?
El malestar de la mujer fruto de una sobrecarga laboral y doméstica se ha querido reducir a síntomas de ansiedad y depresión sin considerar los efectos que el estrés físico y mental causan en el cuerpo humano. La medicina androcéntrica no ha tenido en cuenta estos factores, y ha hecho que la salud de las mujeres sea aún invisible para la medicina. ¿Por qué el 85% de los psicofármacos (ansiolíticos y antidepresivos) que se recetan en España se administran a mujeres? ¿Por qué se invisibiliza la menstruación y se recetan anticonceptivos hormonales para cualquier irregularidad o dolor menstrual, que esconden cualquier problema y bloquean este fenómeno fisiológico natural que es la regla? ¿Por qué no se advierte lo suficiente de los efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales? ¿Por qué se medicaliza y se interviene tanto en los partos “normales”, tal y como los califica la OMS? ¿Por qué no se han estudiado las enfermedades autoinmunes de causas ambientales que, además, afectan más a las mujeres? ¿Por qué cuando una mujer tiene una enfermedad coronaria, se cree que no debe ser tan grave como en el caso de un hombre? ¿Por qué solo el 38% de las investigaciones médicas incluyen a mujeres?
Hay mucho trabajo por hacer, pues...
¡Exacto! Pero cada vez se está trabajando en una investigación diferencial y específica que ayude a comprender mejor la realidad del cuerpo y la mente de la mujer. Hay que profundizar en las causas y los porqués de las enfermedades. Quizá detrás de un cansancio crónico hay problemas biológicos, o situaciones de estrés, o bien discriminación social que ha provocado situaciones de angustia. Es un error tratar cualquier síntoma de una mujer con psicofármacos, y aquí incluyo los de fibromialgia. En lugar de buscar un diagnóstico que busque las causas del dolor, se reduce todo a recetar sedantes y antidepresivos o derivados de morfina. Eso en lugar de ayudar a los pacientes, crea personas dependientes.
“La mortalidad posinfarto es de un 66% en las mujeres respecto al 33% en los hombres”
¿Qué ha descubierto, hasta ahora, la medicina de género?
Se ha publicado, por ejemplo, que los infartos de miocardio son más mortales en las mujeres que en los hombres, porque a ellas las diagnostican más tarde ya que los síntomas que tienen no siempre coinciden con los que se asocian tradicionalmente al infarto en hombres: un dolor fuerte en el pecho que se extiende hacia el brazo.
¿El dolor no queda concentrado en el brazo, sino que es más vago?
Sí. Es un malestar con picos de dolor en zonas diferentes. Hasta hace poco se creía que las hormonas femeninas protegían a la mujer de tener enfermedades cardiovasculares y ahora se ha visto que eso no es cierto. En el caso de los hombres, el dolor se localiza en el pecho; pero cuando la mujer tiene una angina de pecho, el dolor puede ser de menos intensidad y localizarse en el cuello, estómago o mandíbula. Como estos síntomas no se consideraban peligrosos, hay un 10% más de muertes en mujeres que en hombres por esta patología. Evidentemente, las personas fumadoras y con exceso de peso tienen más números de acabar con una complicación cardiovascular.
Claro…
Otra enfermedad que se consideraba masculina y que después se ha visto que no lo era es la enfermedad pulmonar obstructora. Hoy la incidencia es similar en hombres y en mujeres, porque desgraciadamente el tabaquismo está muy tendido en ambos sexos. Y eso también pasa con las enfermedades renales, que no hacen diferencias de género; sin embargo, aún hoy se trasplantan más riñones a hombres que a mujeres. La cirrosis biliar primaria, por ejemplo, afecta sobre todo a mujeres, y el cáncer de colon hace diferencias de sexo: las mujeres lo tienen más tarde y en áreas diferentes del colon, además de que responden mejor a la quimioterapia que los hombres.
¿Qué más se ha evidenciado?
Que no necesitamos la misma dosis de medicamento que los hombres. Investigadores noruegos han demostrado que las mujeres metabolizamos los fármacos de forma diferente. Nuestro cuerpo tiene más grasa y nuestro hígado tiene diferencias enzimáticas en relación con el hígado masculino que hacen que necesitemos menos medicamento. Si tomamos la misma cantidad que un hombre vamos sobremedicadas. Como la presencia de la mujer en los estudios médicos aún es pequeña, no disponemos de suficiente información.
Aún hoy se interpreta la medicina desde una óptica masculina…
Históricamente el conocimiento ha estado en manos de los hombres y la visión de los problemas de la mujer se ha simplificado, hasta el punto que se hace una lectura banal. Aún hoy la ciencia médica es androcéntrica, pero desde hace más de quince años se hacen esfuerzos por hacer artículos de investigación que diferencien a mujeres y hombres; actualmente la ciencia básica hace investigación diferencial basada en el diferente funcionamiento de las células y el cerebro.
¿Dónde habría que poner el foco?
Las enfermedades que hay que investigar más a fondo son la osteoporosis, relacionada con sedentarismo, deficiencias nutricionales o tabaquismo; las alteraciones de tiroides, que se traducen en cansancio, dolor muscular, pérdidas de memoria y tendencia a la depresión. Algunos estudiosos en medicina de género han denunciado que detrás de un diagnóstico de fibromialgia, depresión o ansiedad puede haber una hipofunción de tiroides no diagnosticada, que tiende a confundirse con problemas psicológicos. Y hay que tener mucho en cuenta las enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren, relacionadas con los niveles de estrógenos del cuerpo, así como las enfermedades derivadas de los problemas ambientales: la exposición a químicos y a tóxicos ambientales afecta a más las mujeres que los hombres, porque tenemos un metabolismo diferente y acumulamos un 15% más de grasa en el cuerpo. La sensibilidad química múltiple afecta a muchas mujeres y la fibromialgia –un saco donde se han puesto todo tipo de enfermedades relacionadas con el dolor muscular y articular– puede encubrir una deficiencia de vitamina D, artritis temporal, problemas de tiroides o miopatías endocrinas…
¿Qué pasa con las enfermedades coronarias diagnosticadas en las mujeres?
Que muchas enfermedades del corazón de las mujeres son menospreciadas o simplemente atribuidas a nervios o angustia. Que llegan más tarde al hospital si tienen infarto, y que la mortalidad posinfarto es de un 66% en las mujeres respecto al 33% en los hombres.
“Muchas enfermedades cardiovasculares de las mujeres son menospreciadas o simplemente atribuidas a nervios o angustia”
¡Vaya!
A partir de la menopausia, las mujeres son tan vulnerables como los hombres a las enfermedades cardiovasculares; aunque los problemas de arteriosclerosis se localizan más entorno al cerebro, y por eso tienen más infartos cerebrales.
Usted habla, también, de una serie de enfermedades que la medicina invisibiliza (fibromialgia, fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, tiroiditis autoinmune…). ¿Qué podemos hacer para visibilizarlas?
Trabajar para investigar las causas, la diagnosis y el tratamiento. Y también escuchar las demandas de las personas y de las asociaciones de afectadas y afectados.
Usted está en contra de la administración de la vacuna del papiloma (VPH). ¿Por qué?
Estoy solo en contra de que se diga que puede prevenir el cáncer de cérvix, porque solo es eficaz con dos cepas cancerígenas del virus –16 y 18– y aún quedan trece más. Por el momento solo podemos garantizar prevención del cáncer de cérvix haciendo citologías. Además, los efectos secundarios de la vacuna son muy graves, porque produce muchas alteraciones inmunológicas y genera enfermedades autoinmunitarias. Tiene el doble de contraindicaciones que todas las otras vacunas juntas. Y si los efectos son nocivos y solo protege contra dos cepas, no compensa.
¿Qué enfermedades autoinmunológicas produce?
Las más graves han sido la encefalitis, que son inflamaciones de una parte del cerebro y que pueden desembocar en epilepsia o generar el síndrome de Guillain-Barré, que paraliza todo el cuerpo. La vacuna contra el virus del papiloma ha generado más efectos secundarios que el resto de vacunas, y en Colombia se administró masivamente a una población de la cual se desconocía la inmunología. El resultado fueron muchos casos de encefalitis. El virus del papiloma, normalmente, es destruido por el cuerpo si hay una buena inmunidad, una buena nutrición y si está bien dotado de minerales y vitaminas. El cuerpo genera unas defensas para eliminar este virus, que es de piel y que, por lo tanto, no genera anticuerpos. Las contraindicaciones de la vacuna han hecho que Francia no la quiera recomendar –ya que contiene mucho más aluminio que otras vacunas– ni tampoco Japón. Cuando hablamos de vacunas y medicamentos, siempre hay que mirar los pros y contras. El coste y el beneficio que implica cada cosa. Y los beneficios de esta vacuna son pocos, porque no sabemos si se evitará un solo caso de cáncer de cérvix en el año 2028 y, en cambio, mientras tanto, habremos causado muchas lesiones. Hoy, las citologías son, por el momento, la única forma de prevenir el cáncer de cérvix.
Hablemos un poco de alimentación y salud.
Que necesitamos tener una buena nutrición para evitar enfermedades es de sentido común. Y lo que se ha descubierto es que la fruta parece que es un alimento esencial a la hora de hacer prevención del riesgo de mortalidad. La fruta se encuentra en el tercer rango de hábitos que se deberían adquirir para retrasar la mortalidad, ya que son una fuente importante de vitamina C y de vitaminas antioxidantes. ¿Qué más se deberá hacer? Deporte suave cada día, una dieta baja en grasas y evitar los tóxicos de todo tipo.
La fruta tiene, pues, muchas propiedades interesantes. La verdura, también, ¿no?
Los vegetales frescos también, pero la verdura, como muchas veces la consumimos hervida, pierde muchas vitaminas. En cambio, la fruta tiene más riqueza vitamínica, y eso ha hecho que, cuando se han recopilado estudios de todo el mundo sobre cuáles eran los factores que hacían prevención de enfermedad y mortalidad en el mundo, la fruta apareciese en una posición privilegiada.
“La fruta se encuentra en el tercer rango de hábitos que se deberían adquirir para retrasar la mortalidad”
¿De qué estudio hablamos?
Es el estudio sobre prevención de mortalidad y morbilidad publicado en The New England Journal of Medicine de 2014. Evidentemente hay una causa global en el mundo de mortalidad precoz: la hipertensión. Por lo tanto, si vigilas la presión arterial ya mejoras y alejas la mortalidad. Lo que quiere hacer la medicina es prevenir riesgos cardiovasculares para dilatar la edad de la muerte. Pues bien, después de vigilar la presión de las arterias, lo segundo que podemos hacer es comer fruta.
Y, en cambio, vigilar el colesterol es la última de las diez cosas que habría que hacer. Hoy, como estamos obsesionados con el colesterol de una forma no claramente científica –influidos por la publicidad de marcas comerciales– nos hemos olvidado del resto. Ahora salen famosos en la tele que dicen que el colesterol debe estar siempre por debajo de 200, cuando en realidad no debe ser superior a 250; a 200 no es necesariamente peligroso. Un estudio hecho en Noruega siguió a un grupo de personas con unas determinadas cifras de colesterol durante veinte años y miraron la mortalidad. El resultado era que tenían un índice de mortalidad más alto tanto los que estaban muy por debajo de 200 como los que estaban muy por encima de 250.
Por lo tanto, comer más vegetales crudos y fruta cruda es muy positivo. Sobre todo la fruta, porque se absorbe mejor. Aunque a veces, según la persona, los intestinos no digieren tan fácilmente la fruta como los vegetales crudos. La fruta es muy buena, salvo que no se pueda comer por intolerancia a la fructosa o por alergia.
¿Qué pasa con la medicina preventiva?
La medicina preventiva tiene aún mucho por desarrollar, ya que a veces se traduce en formas de medicalización. Para prevenir una posible enfermedad vascular, hemos acabado tratando el colesterol con estatinas en lugar de cambiar los hábitos de alimentación y ejercicio.

domingo, 13 de septiembre de 2015

El día que Pinochet tuvo que escapar de Cerro Navia
11 de septiembre de 1988. “Habrá circo, títeres y artistas de la tele, banda de guerra y payasos, y muchas sorpresas más”, prometía la invitación que el alcalde designado René Solano le había hecho a los pobladores ese día. La junta era en el Gimnasio Municipal, para una chocolatada. Una chocolatada electoral, de celebración de los quince años del Golpe de Estado y con sorpresas, según prometía Solano. A la entrada del gimnasio, cada poblador recibía una calcomanía del SÍ y un cartel con la foto del militar. Archivo The Clinic 05 Septiembre, 2013
Por Rodrigo Hidalgo

El “artista de la tele” que se había anunciado era Sebastián, el músico de Sábados Gigantes. Se esperaba su éxito, pero terminó en sonoro fracaso. Entre rechiflas que venían de la calle y del mismo galpón, los organizadores optaron por sacarlo del escenario y tirar el plato fuerte a la parrilla: viene Pinochet, anunciaron. El candidato único de la Junta Militar, nominado quince días atrás, les brindaría su presencia. La noticia se esparció por el gimnasio. Poco tardó en salir a la calle. Los activistas del SÍ, que habían instalado en las afueras del local un globo con su opción escrita en tricolor, comenzaron a verse rodeados por volantineros del NO. La cosa se puso tensa y tuvo una salida que no podía ser más simbólica, cuando un volantín que tenía escrito NO echó cortado al globo oficialista. Una escaramuza que abrió la batalla. En la puerta del gimnasio comenzaron a cruzarse piedras y combos.
Los ánimos ya estaban calientes. Durante la mañana, guanacos y zorrillos habían disuelto los actos de recuerdo por el aniversario del Golpe. La policía había entrado disparando a la cancha de fútbol, donde Juventud Unida se imponía 2-1 a Club Azul. Juan Manuel Romero Bruna, de 17 años y encargado oficial de anotar los goles y fouls, había recibido un balazo en el pecho.

LA PELEA. La comitiva de Pinochet viajaba desde Conchalí rumbo a Cerro Navia cuando empezaron las peleas. Informados, la escolta entró por Avenida La Estrella y siguió por El Arenal, tratando de evitar los disturbios. Pero cuando los autos llegaron a Mapocho les cayó una lluvia de piedras. El dictador y sus pretorianos se habían metido al centro de una batalla campal entre opositores y fachos. “¡Cerro Navia está con su presidente!”, gritaba el animador afuera del gimnasio. “¡Nooo!”, rugían los apostados en la calle. Miguel Landeros (46) estuvo ahí. Recuerda:
-Invitaron a todos los ferianos a una comida, pero no le dijeron de qué se trataba la comida y pare de contar. Estaban todos esperando en las mesas y de repente, por San Pablo y la Estrella hacia acá, pasa la comitiva con el Pinocho que venía a la actividad, pero imagínate, la comitiva venía en San Pablo y corre la bola tan rápido, que cuando ven pasar a Pinocho avisan que viene y la gente empieza a movilizarse pa’l gimnasio y llegan allá y se encuentran con la sorpresa que está el Pinocho allá dentro y cuando ven que está, muchos de los ferianos se paran y se van y sobre la misma el camión del NO pasa por ahí, y un compadre iba elevando un globo del SÍ y el del camión lo cortó con un volantín, y ahí se arma la mocha del SÍ y del NO y en eso aparece gente de la comitiva y empieza a quedar la cagá y empiezan a apedrear a la comitiva y empiezan a disparar.
En el gimnasio, en cuanto se supo de la pelea, se cerraron las puertas. Nadie podía salir. Afuera, la cosa estaba descontrolada. Las piedras llovían por todos lados, un helicóptero pasaba a baja altura y sus tripulantes apuntaban con ametralladoras a la gente. Ante el desastre, los organizadores del encuentro decidieron hacerla cortita: le pasaron una tortilla de rescoldo a Pinochet y el general agradeció y se metió a su auto blindado. La comitiva, con las puertas abiertas y los guardaespaldas asomados y disparando al aire y a las personas, partió rauda, dejando heridos a su paso.

-Estos gallos fueron tan taraos que no tenían vía de escape en ninguna parte y no encontraron nada mejor que tirarse derecho por Mapocho hacia arriba y en ese momento que estaba quedando la cagá, pero en cosa de segundos Herminda de la Victoria tapó todo Mapocho con barricadas, sabes tú que pasan los autos y las motos a saltos por ahí, hubo 9 heridos de bala, entre ellos el Lito, un cabro que trabaja en la Muni, dos balazos en la guata -recuerda Landeros. La revista Análisis fue de los pocos medios que recogió lo que pasó ahí. En las ediciones de la época se pueden leer los testimonios de los vecinos: “Estaba en la puerta de la casa de una prima, cuando de pronto por la calle Mapocho comenzaron a pasar a toda velocidad unos autos lujosos. En eso, uno de ellos -uno gris- se detuvo, la persona que iba en el asiento de atrás del chofer, se bajó y comenzó a disparar. Yo sentí como un golpe en la pierna. Nos entramos y tenía el pantalón y la zapatilla con sangre. Al principio creí que era un balín, pero cuando vi que en realidad el proyectil me había atravesado la pierna, supe que me habían disparado balas de verdad” (Sandra Solís, 19). “Cruzaba la calle para sacar a un niño chico que estaba en medio. En eso estaba cuando de pronto sentí como un golpe fuerte. Me miré y tenía la camisa llena de sangre. Tuve suerte de que ninguna de las balas me agarrara un hueso o un nervio” (Víctor Fernández, 27). Los autos de Pinochet eludieron las barricadas por todo Mapocho. A esas alturas, no sólo eran los pobladores de Herminda de La Victoria los que estaban alzados.

-Aquí hicimos algo bien rápido, y prendimos unos neumáticos, pero no los prendimos en Mapocho mismo, se amarraron una cachá de neumáticos y se prendieron afuera, y cuando la comitiva venía un poco más debajo de Resfalón, atravesó un grupo con los neumáticos prendidos y se le tapó la pasada. Venían ellos con el guanaco, tanquetas, venían los zorrillos, andaban los helicópteros disparando. (…) Igual pasó por Mapocho pa’ arriba pero no le fue fácil, si tuvo que arrancar porque se le hizo una encerrona a la comitiva y toda la gente se fue encima de los autos, con palos, gente con rabia les pegaba a los autos, otros tirando molotov -dice José Molina, otro de los que estuvo ahí y que entonces tenía 21 años. Marcela Ortega, hoy de 33 años, se acuerda de los helicópteros que apoyaban a la comitiva de Pinochet en su escape: “Por la copa de los árboles más altos, bajaban a esa altura (…), se veían a los milicos adentro, apuntando a la gente y disparando para abajo y verlos arriba mío, eso era lo peor. Esa imagen, arriba mío, fue en Jorge Giles antes de llegar a Mapocho. Esa imagen tan salvaje, tan vietnamita, es la que más recuerdo.”

LA MANO DURA. El anochecer del día que Pinochet huyó de Cerro Navia, una brutal represión se hizo sentir en todas las poblaciones aledañas. Esa noche, recuerda José Molina, se reunieron las organizaciones de Herminda de La Victoria. Estaban contentos, y querían evaluar y saber qué pasaría.
-En la noche nos reunimos y nos dicen, ‘saben qué, parece cabros que va a haber un allanamiento, están empezando a llegar micros de pacos, por el parque Ho Chi Minh, Mapocho, por ahí estaban’, y nosotros: ‘Oye, pero no podemos aguantar esto que nos vengan a allanar’. Y nos juntamos el grupo que combatíamos en ese momento, empezamos a reunirnos y no sé de a donde salieron otros grupos más.
Y Carabineros creía que la gente ya estaba escondida toda, y nosotros tiramos unas cargas y empezamos a tirarle molotov a las micros de Carabineros y las micros se empezaron a prender y el guanaco en vez de ocupar el agua contra nosotros empezó a tirarle agua a las micros pa’ poder apagarlas y empezó a salir gente y se tuvieron que replegar pa’ Jota Pérez, pa’ allá”. Más en la noche, la policía y la CNI consiguieron entrar a la población y detener a los dirigentes. Al día siguiente, las organizaciones le mandaron una carta de reclamo al entonces Director General de Carabineros, Rodolfo Stange. La carta, remitida a los medios, denunciaba que 23 personas habían sido heridas a bala, y otras 28 por perdigones o balines. Pocos recogieron la historia. Salvo el Fortín Mapocho y el por entonces clandestino El Siglo, la historia no apareció en ninguna parte. Las revistas Cauce, Análisis y APSI lo hicieron más tarde. Casi veinte años más tarde, la historia permanece en la población. Es cosa nada más de preguntarla.

FUENTE: “Herminda de la Victoria. Autobiografía de una población” Víctor Muñoz y Patricia Madrid (Editorial La Calabaza del Diablo, 2005)

La ciencia de las Abuelas. Plaza de Mayo.Argentina.

Marie-Claire King, a la izquierda, con las líderes de las Abuelas de la Plaza de Mayo 
en una fotografía de archivo. / ABUELAS DE LA PLAZA DE MAYO
La ciencia de las Abuelas
Hace 30 años, un grupo de genetistas desarrolló todo un campo de investigación para encontrar a los niños robados por la dictadura Argentina. El acceso a la ciencia y sus beneficios, un derecho humano ignorado
Todo empezó con un recorte de periódico, una pequeña noticia que decía que un hombre se sometería a un análisis para demostrar su paternidad. En ese momento, se encendió la bombilla en la cabeza de las Abuelas de la Plaza de Mayo, que llevaban años buscando la forma de probar que sus nietos robados eran hijos e hijas de sus hijas e hijos. En muchos casos, tenían pruebas circunstanciales, datos que coincidían, fotos, denuncias, parecidos… Pero nada definitivo que sirviera ante un juez o que pudiera darles la tranquilidad de que se trataba de su nieto. "¿Existe algo biológico?", se preguntaban. La respuesta daría una gran oportunidad a la genética para reivindicarse después de un siglo de horrores cometidos con su ayuda.

Estos días se anunció a la nieta recuperada número 117, una mujer a la que se había arrebatado su identidad, un delito de lesa humanidad. Es la última buena noticia surgida del medio millar de nietos que las Abuelas vienen buscando desde que entre 1976 y 1983 la dictadura cívico-militar desapareciera a miles de personas y a los hijos de muchos represaliados, algunos de ellos nacidos durante el cautiverio de sus madres. La nieta 117ª, y la mayoría de los que le precedieron, se encontraron gracias al Banco Nacional de Datos Genéticos, creado por Raúl Alfonsín en 1987, donde reposa la información genética de las familias que buscan a sus criaturas robadas, ahora ya treintañeros. Pero cuando las Abuelas comenzaron su búsqueda la ciencia todavía no proporcionaba respuestas. Muchos científicos le dijeron a las Abuelas de la Plaza de Mayo que no había manera de identificar a sus nietos si los padres estaban desaparecidos
“Ellos pensaban que a los hijos de los subversivos había que entregarlos a buenas familias, pensaban que iban a salirse con la suya, que podrían desaparecer a miles de personas, apoderarse de sus descendientes y que iba a quedar en secreto. Que podían hacer un genocidio y que no se iba a saber”, afirma con serenidad Víctor Penchaszadeh, genetista argentino. Mientras trabajaba en la Universidad Cornell de Nueva York le dio una de las primeras alegrías a las Abuelas, que llevaban meses viajando por todo el mundo en busca un científico que les ofreciera algo de luz a partir de aquella noticia de la prueba de paternidad. “Les dije que sí, que no era algo esotérico, que la ciencia podía ayudarlas”, recuerda. Si se puede probar la paternidad debía poderse probar la abuelidad, pensó, y a partir de ese nexo comenzó a formarse un grupo con los mejores genetistas del momento decididos a ayudar a las Abuelas. Era 1982, y la democracia todavía tardaría un año en llegar a Argentina, así como los primeros resultados del trabajo de estos científicos.
Penchaszadeh, que se había exiliado siete años antes tras sufrir un intento de secuestro por parte de los terroristas ultraderechistas de la Triple A, introdujo en el grupo de trabajo a la prestigiosa genetista Mary-Claire King. Esta científica norteamericana es hoy mundialmente reconocida por haber identificado los genes responsables del cáncer de mama y que ya en 1973 había convulsionado al mundo al identificar que humanos y chimpancés son genéticamente idénticos en un 99%. Hoy, además, es imposible hablar de King sin mencionar su trabajo en favor de los derechos humanos, que comenzó gracias a las Abuelas. King explica que cuando conoció el problema argentino se embarcó sin dudarlo por el reto científico y por razones emocionales: ella, por aquel entonces, tenía la edad de las hijas de las Abuelas y su propia hija tenía la edad de las nietas y nietos que estaban tratando de recuperar. La dictadura creía que podría apoderarse de sus descendientes y que iba a quedar en secreto. Que podían hacer un genocidio y que no se iba a saber”, afirma Penchaszadeh
“El mayor problema científico planteado por las Abuelas”, asegura King a Materia, “era la forma de obtener una prueba definitiva de la identidad de un niño, dado que los padres estaban desaparecidos y presuntamente muertos. Este problema era mucho más difícil que las pruebas de paternidad, sobre todo en la década de 1980, antes de la prueba de ADN moderno”. “Las Abuelas habían ido a distintos centros de investigación por toda Europa y les habían dicho: ‘No, señoras, olvídense, esto es imposible”, rememora Penchaszadeh, señalando la dificultad de ligar a un nieto con una abuela cuando falta la información genética de toda la generación intermedia, la de las madres y padres represaliados; la sangre establece el vínculo, pero la de los progenitores no está. Penchaszadeh, King y un buen grupo de expertos en distintas disciplinas de las principales universidades norteamericanas se lanzaron a resolver este rompecabezas genético.

La identificación se hace a partir de las características genéticas de una persona, buscando sus lazos de parentesco. Para ello se usa el cálculo de probabilidades: tenemos muchas características genéticas particulares, pero para la identificación humana se usa un pequeño número de marcadores que presentan gran variación entre la población, por lo que las probabilidades de que coincidan en dos personas sin parentesco son remotísimas. El trabajo con el ADN no estaba suficientemente desarrollado entonces, por lo que se acudió a productos de la sangre —la histocompatibilidad, la información que se observa para que no haya rechazo en los transplantes—, variantes de proteínas que están en el torrente sanguíneo y que se heredan. “Lo que nosotros diseñamos fue la parte de análisis probabilístico: que una determinada constelación de marcadores genéticos sea veraz y no debido al azar”, explica Penchaszadeh.

Las Abuelas bromeaban con la idea de que el ADN mitocondrial, que las ligaba a sus nietos, era la prueba de que Dios es una mujer Frente a la prueba de paternidad, llamaron a su trabajo el índice de abuelidad: una fórmula matemático-probabilística que fue evolucionando con el avance de la ciencia, desde la histocompatibilidad hasta los análisis bioinformáticos del ADN. Ese 99,99% de fiabilidad que necesitaban para reclamar a sus nietos. A finales de 1983, las Abuelas estaban en condiciones de dar por encontrada a la primera nieta: Paula Eva Logares. En diciembre, el primer día hábil tras la recuperación de la democracia, se interpuso la denuncia para sacarle sangre a ella, a sus familiares biológicos y a sus apropiadores.

A pesar del éxito con Logares, el sistema era todavía muy rudimentario: "Esos análisis requerían mucho del ojo humano, porque tenías que poner bajo el microscopio las muestras de sangre y surgían muchos problemas", lamenta Penchaszadeh. Por ello, King siguió trabajando hasta dar con una herramienta mucho más útil y muy simbólica: "El ADN mitocondrial se hereda únicamente de las madres, por lo que cada descendiente, hijo o hija, tiene exactamente la misma secuencia de ADN mitocondrial que su madre. Por lo tanto, una abuela materna o tía materna o primo materno, cualquier familiar ligado a través de las madres, podría ofrecer una evidencia exacta de la identidad de un niño", aclara la genetista.

King explica que el ADN mitocondrial fue particularmente útil porque proporciona secuencias muy variables, casi únicas para cada familia: desarrollaron la secuenciación del ADN mitocondrial para las Abuelas, una herramienta que hoy en día se utiliza ampliamente. La genetista recuerda que esta línea materna del ADN gustó especialmente a las Abuelas, que bromeaban diciendo que era la prueba de que Dios era mujer, que había puesto eso ahí para ayudarlas. Una marca oculta en la biología que ligaba directamente a las abuelas con sus nietos y que tumbó los siniestros planes de la dictadura.

La genética y los derechos humanos. Los militares, ante los jueces, decían que el trabajo de los científicos era "vudú", recuerda King, pero ya habían perdido la batalla decisiva. En 1984, publicaban en una revista científica el logro obtenido con Logares: La genética humana y los derechos humanos: La identificación de las familias de los niños secuestrados. Ese mismo año, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) celebraría un simposio en Nueva York que abordaría estos avances en la genética de la identificación de las personas: "¿Podemos ir?", preguntaron las Abuelas. "Son ustedes las que han originado toda esta investigación, ¿cómo no van a poder ir?", les respondieron. Querían escucharlas.
La genética es como un martillo, se puede utilizar para construir o para matar", resume King
La tenacidad de aquellas mujeres en la búsqueda de sus nietos había hecho avanzar un campo de la ciencia a marchas forzadas. Y, lo que para muchos sería más importante, lo había dignificado. En aquellos esfuerzos colaboró Eric Stover, profesor de Berkeley, desde su puesto como director del programa de Ciencia y Derechos Humanos de la AAAS; hoy considera que la aportación de la genética en el caso de Argentina fue el primer episodio en el que la ciencia fue determinante en el fomento de los derechos humanos.

Víctor Penchaszadeh se muestra especialmente orgulloso de este aspecto: "Siempre hay que resaltar lo mucho que le aportaron las Abuelas a la genética, que tenía un pasado oscuro. La genética se usó para violar los derechos humanos durante mucho tiempo: eugenesia, racismo, genocidios... Se usó para muchas cosas terribles y de pronto aparece una buena causa. La genética como herramienta para hacer valer un derecho humano. Permitieron saldar una deuda". No obstante, Penchaszadeh recuerda que nada de eso hubiera sido posible sin el empuje del Gobierno de Alfonsín, primero, y cuando gobiernos recientes tumbaron las leyes de punto final. "Hace falta mucho apoyo institucional: en este aspecto la madre patria, España, tiene mucho que aprender de la Argentina", denuncia el genetista, en referencia a los millares de españoles que todavía permanecen enterrados en cunetas.
La aportación de Mary-Claire King a los derechos humanos se construyó en Argentina, pero ya ha ayudado en una docena de países de todo el globo a identificar a represaliados y desaparecidos a manos de sangrientos dictadores, guerras y genocidios, poniendo una y otra vez la genética al servicio de las mejores causas: El Salvador, Guatemala, Haití, Ruanda, México, Chile, Honduras, Etiopía, Filipinas, los Balcanes... "La genética es una herramienta y como cualquier herramienta, que se pueden usar para el bien o el mal. Un martillo se puede utilizar para construir o para matar", asegura King. E ilustra: "Nosotros usamos la genética para construir casas indestructibles para el regreso de los niños robados".

Seis mujeres desnudan la palabra 'ofrecida'

Seis mujeres desnudan la palabra 'ofrecida' 
Ilustración Vilma Vargas Cinco mujeres de distinta profesión: escritoras, docentes, periodistas, escriben sobre la palabra 'ofrecida'. Otra ilustra la interpretación a este término que se ha discutido en la coyuntura política y social de la ciudad. Marcela Ribadeneira / Escritora Ofrecidas Por muchos años consideré que ciertas formas de machismo estaban sobredimensionadas. Ahora veo que, como producto de una decisión poco consciente y defensiva, había elegido ignorarlas y me irritaba cuando otras personas no hacían lo mismo. Hablo específicamente del uso de términos y expresiones dentro del slang costeño y serrano que ayudan a la construcción o perpetuación de imaginarios colectivos que contemplan (y determinan) a la mujer siempre bajo la mirada masculina. Que condenan a nuevas generaciones a replicar comportamientos sociales que le dan (o le quitan) jerarquía en función del tamaño de sus tetas, de con cuántos tipos ha tenido sexo o de su deseabilidad. 'Puta', 'potra', 'ofrecida', 'hembrita', 'ñocuda'. Quizás es culpa de una mujer que la llamen 'culito' porque se viste con ropa ceñida o porque tiene sexo con quien le de la gana, cuando desea hacerlo. Quizás esa mujer quiere que la llamen así, porque el calificar como 'culito' (en una sociedad que premia el IQ, el ser asertiva y el trabajo duro con apelativos como 'intelectualoide' o 'mandona') implica que es aceptada por el sexo opuesto, aunque esa aceptación venga en forma de una reducción de su persona a rasgos biológicos, a aparato reproductor. ¿Qué hacer cuando prácticamente el único aval social posible es también un instrumento de objetivación? Como dije, por mucho tiempo decidí ignorar las implicaciones de ese tipo de “reconocimiento”. Nunca me sentí afectada por las veces que me llamaron de esa manera, que se me juzgó por cuánta resistencia puse (o no puse) al avance de un hombre o por haber sido yo quien tomara la iniciativa (entre dos personas adultas, el sexo es una transacción muy placentera; no hay dignidad perdida por quererlo y buscarlo). Pero ahora no puedo ignorar cuando, y especialmente en espacios públicos, se usan ciertos términos. Al hacerlo —por ignorancia, intención o costumbre (todas las anteriores, razones inexcusables)—, damos espacio a construcciones lingüísticas sexistas. Y la violencia y la discriminación de género nacen del sexismo (en cualquier presentación que venga), de la sensación de poder que tiene un sexo sobre otro. Asì sea a través del lenguaje. Yuliana Marcillo / Escritora Ofrecida Con las nalgas bien arriba, me encaminé por la Mercedes y Rocafuerte. Hacía un año ya que me había sacudido lo suficientemente la cabeza contra la pared. Esta vez iba dispuesta a todo. El sudor corría por mis piernas, temblorosas por volverse a abrir, ahora, con la convicción de que no habría despedidas melodramáticas, de que la provinciana no miraría hacia atrás. No fue de blanco abuela, fue de un negro turbio adentrándose en las profundidades de aquella agüita, que tampoco fue clara y limpia como me decías. He aquí yo, muerta de risa, descalza, feliz, resuelta ya, del coro diabólico de la iglesia La Merced; regalada, empapada, tranquila, con los ojos fuera de órbita como dos pequeños soles emancipando todo el calor retenido por las mujeres de mi hogar. Decidí hacerlo por todas ellas y tampoco voy a pedir disculpas. Vestir al desnudo y darle de comer al que esté muy necesitado, sí, todo a la perfección, abuela. Creo que también lo hice por ti. Sonaron las campanas y los huesos, por supuesto, ya aliviados y repartidos por libra, se echaron a correr. Pegotes de todas las formas iban ceñidos a mi cuerpo. Me marché oliendo a pescado y sal. María Fernanda Ampuero / Escritora y periodista Santa Ofrecida de Quito Véanla cruzar el salón -¿qué hace esa loca?-, sí, obsérvenla sin perder un detalle del fantástico contoneo de sus caderas cubanas y del paso segurísimo de sus piernas de amazona. Sabe lo que quiere como lo sabe una leona, puro músculo en acción, puro ojo que brilla en la noche, pura fiebre. Las mujeres, las mujercitas, quedan detrás, en el lado B de las cosas, donde están quienes esperan, quienes conjugan los verbos en pasivo, quienes dicen no doscientas veces para decir un sí hastiado y receloso, un sí histérico de ‘esto no es lo que yo quiero, sino lo que tú quieres, que conste’. Ella no. Ella ya ha fijado el rumbo de su magnífica anatomía, carne que combustiona y vibra, hacia un hombre. Quiere que él la haga aullar, lanzar fuego como un volcán. Ya. Ahora. No quiere esperar a que él la elija. Ella ya ha elegido. Mírenla, ¿no es hermosa?, una mujer segura de sí misma, moderna, convencida de que su lugar en el mundo no está ni en un convento, ni con papito y mamita, ni mareando a los hombres, haciéndose de rogar, como un ridículo personaje de novela victoriana. No. Ella vive en este siglo y le gusta hacerlo. Se le acerca. El deseo es un caballo salvaje que relincha de anticipación. Ella le habla al oído: –Yo me ofrezco, le dice, soy una ofrecida. Y él se carcajea y la abraza de la cintura porque es un hombre y no un pelele porque sólo un hombre y no un pelele puede dormir con una amazona. Ella, que es la ciudad de Quito, se pierde con él por las calles oscuras en busca de un cuarto y se deja –feliz, gozosa- meter mano en cada zaguán. Con la luz del amanecer y de ese cielo imposible de celeste, se la ve más hermosa que nunca. Santa Ofrecida de Quito, ciudad de mujeres libres, se despereza y se levanta: hoy tiene muchísimas cosas que hacer. Soraya Constante / Periodista Ofrecida ​ Quien muestra el hambre no come me dijo un amigo moralino que hizo de oreja cuando quería llevarme a la cama a un ‘ojogato’ que no se enteraba de mis intenciones. Yo vivía mis veinte tardíos y mi amigo me recordaba a ese Quito franciscano donde las mujeres prefieren ser mojigatas antes que ofrecidas. Menos mal que no le hice caso y más pronto que tarde comí los tres platos con esa persona que nunca me juzgó y que por cierto todavía me acompaña. Menos mal que no era Quito sino Madrid y que nadie me criticó por ser ofrecida, que para mi es una actitud de vida más generosa, más noble, más clara. Ahora que estoy de vuelta en Quito debo confesar que me enerva el escrutinio que nos hacen a las ofrecidas. Varones y muchas mujeres a mi pesar quieren que se mantenga el corsé de otra época, y nos ‘malmiran’ cada vez que nos atrevemos a mostrar el hambre, y ojo que ahora sí no hablo de sexo, sino de mostrar todo lo que sentimos y pensamos. No se puede maldecir en público porque no eres un hombre, no se puede reír escandalosamente porque pareces loca, no se puede usar colores escandalosos porque llamas la atención, no se puede mostrar el escote porque significa que quieres sexo, pero ¿qué les pasa?. No queremos ser las eternas ‘evas’ que están allí para que otros no se hagan cargo de las decisiones que toman. Por favor mujeres a vivir en igualdad y libertad, a no sentir culpa de nada, a reír, llorar, amar, odiar, comer, vomitar, y hasta engordar de cara al sol. Escojan todo lo que quieren en la vida, y haganlo bien, desde el color del vestido hasta el hombre que quieren llevarse para compartir su cama. Y como dice una amiga donde pongan el ojo, pongan la bala, los ovarios y lo que haga falta. Ofrezcan todo y abran su cerebro, ojos, corazón, pulmones, brazos, piernas y poros a la felicidad. Solange Rodríguez Pappe / Escritora y docente universitaria Ser ofrecida Hablando con propiedad, la RAE, define la palabra ofrecida como el estado de quien da voluntariamente alguna cosa a alguien, para que la use o la tome si lo desea. Es decir, habla de una persona que tiene la potestad, la prerrogativa, el poder. ¿Qué es lo contrario a ser ofrecida? ¿Ser constreñida? ¿Ser recatada? Es decir que según la polarización social donde hemos sido colocadas por la religión- sí, la religión, que nos ha hecho o santas o putas, sin roles medios- colóquese donde se nos coloque, a las mujeres, saldremos perdiendo. Es como esa frase de Sor Juana Inés que dice que el monstruo social quiere para alimentar sus prejuicios a mujeres que obren bien para incitarlas al mal. De esa manera, se comprueba la hipótesis ancestral de que todas somos unas echadas a perder desde el principio y que solo requerimos un empujoncito leve para ir a parar al arroyuelo de la lujuria, del libertinaje, de (¡Dios no lo permita!) del libre uso del cuerpo. En lo personal, preferiré siempre “tener que ofrecer” a “no tener nada que ofrecer”, considerando que es mejor ofrecer y cumplir que ofrecer y dar largas. Cuando una ofrece tiene libre albedrío, no se me ocurre por qué cosa en el mundo puede cambiarse ese precioso bien. Nada, absolutamente lo vale y definitivamente, tampoco una palabreja que suena a una virtud, aunque quiera enunciársela como un insulto, porque todas las mujeres tenemos algo que ofrecer y deberíamos poder hacerlo sin sentir culpa

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sábado, 12 de septiembre de 2015

La tierra y la alfombra

La tierra y la alfombra
EVR14 ORESTIADA (GRECIA) 5/11/2010.- Niños esperan nuevas noticias en el centro de detención de inmigrantes ilegales de Kyprinos, en la región de Evros, en la frontera entre Grecia y Turquia, hoy, viernes, 5 de noviembre de 2010. Un contingente de policías del Frontex ha llegado hoy a esta frontera para ayudar en las tareas de control de paso de inmigrantes ilegales que entran a Europa. EFE/Nikos Arvanitidis
Niños esperan nuevas noticias en el centro de detención de inmigrantes ilegales de Kyprinos, en la región de Evros, en la frontera entre Grecia y Turquia, hoy, viernes, 5 de noviembre de 2010. Un contingente de policías del Frontex ha llegado hoy a esta frontera para ayudar en las tareas de control de paso de inmigrantes ilegales que entran a Europa. EFE/Nikos Arvanitidi: 2010
En estos días de 2015 están difundiéndose hechos que parecen retrotraernos a las oscuras épocas del Medioevo: la opinión pública europea se horrorizó ante una fotografía en donde se ve un niño muerto en una playa. El mar Mediterráneo se ha transformado en un lago de muerte, en el que miles de personas que huyen de África y de Asia, tratando de escapar de situaciones de guerra y de las consecuencias –hambre, miseria, enfermedades– que éstas les traen, se ahogan cuando sus precarias embarcaciones naufragan. Y, como si semejante tragedia fuera insuficiente, multitudes de emigrantes caminan por Europa hambrientos, exhaustos, enfermos, buscando sobrevivir.
Caminan como podrían caminar grupos de vacas, ovejas o caballos; cruzan los diferentes territorios sin que haya muchas personas o entidades que les presten asistencia. Algunos gobiernos ordenan expulsarlos antes de que desembarquen, o, cuando ya están pisando tierra, disponen subirlos en trenes para enviárselos a los países vecinos, en donde les aguarda el mismo destino: subir a trenes que los lleven a países vecinos.
Se trata de una catástrofe humanitaria tal vez equiparable a las sufridas en las grandes guerras mundiales. Pero en este caso hay un elemento hipócrita que vuelve más canallesca la situación. En los últimos veinticinco años hemos visto el aniquilamiento de cuatro países: Irak, Afganistán, Libia y Siria. Con diferentes pretextos, Estados Unidos y la OTAN (a la que pertenecen los países de la Unión Europea) procedieron a matar a millones de personas, a destruir cuanta estructura propia tuvieron, a esconder las secuelas horribles de los exterminios y a crear –y/o acicatear– dentro de esos territorios, una interminable saga de conflictos étnicos y religiosos. Agreguémosle a eso la existencia impune del mayor campo de concentración del mundo y de la historia, sobre el Mediterráneo mismo: Gaza. En nombre de la Libertad y de la Democracia se aniquilan ambas: un contrasentido monstruoso que ahora va quedando muy desnudo.
Me parece bien que la opinión pública europea reaccione frente a la imagen de un chico ahogado. Pero esa reacción tendría que haber ocurrido mucho tiempo antes de ver la imagen en cuestión. La palabra “Guerra” ha de tener sus equivalentes en todos los idiomas que se hablan en Europa. Máxime cuando se trata de un continente que sufrió en el siglo XX dos de las más terribles. Me sorprende que descendientes de quienes padecieron las consecuencias de tales conflictos no le den a la palabra “Guerra” su sentido real, crudo, literal. ¿Tan adormecida está la opinión pública europea? ¿O es que sigue empantanada en la misma soberbia y en la misma prepotencia que hizo invadir y someter a los otros continentes? ¿Hasta cuándo seguirá atada a las falacias que crean sus burocráticos gobernantes?
La alfombra resulta chica para seguir escondiendo la tierra. La tierra ya ensucia la lujosa mansión. Los dueños de casa se reúnen para decidir qué se puede hacer con esa tierra molesta. Hasta se permiten una gran generosidad: aceptar que alguna porción de ella se asiente en sus señoriales ambientes. No sería extraño que también exigieran un enorme agradecimiento. ¡Que esos africanos y asiáticos puedan vivir en la divina Europa es un privilegio!
Sin embargo, la situación de los refugiados tiene un componente perverso: huyen de sus destruidos países para buscar sobrevivir en muchos de los países que intervinieron en aquella destrucción. La lógica deduce que los gobiernos que han ordenado semejantes barbaridades no van a mostrarse muy solidarios con los que pudieron escapar.
Las palabras del obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo, al frente de la Iglesia Católica de Hungría del sur, ilustran mejor que cualquier investigación periodística cuál es el verdadero pensamiento predominante en la Unión Europea acerca del tema: “Vienen aquí y comienzan a gritar Allahu Akbar (Alá es grande), quieren hacerse con el control de la ciudad”; y, en abierto desafío al Papa, que había recomendado darles cobijo, agregó: “No se trata de refugiados, esto es una invasión islamista en toda regla”. Hay que preguntarle al obispo si alguna vez pensó qué opinarían los habitantes de Irak, Afganistán, Libia o Siria cuando los misiles y las bombas de los países cristianos los hacían añicos en nombre de la Libertad y de la Democracia.

viernes, 11 de septiembre de 2015

PROF. HAROLDO QUINTEROS. ROSSI.

PROF. HAROLDO QUINTEROS. 11 / 09 / 2015.
                                               ROSSI

Tras el bullado caso de las vinculaciones de Fulvio Rossi con SOQUIMICH (SQM), que él había negado, hay más que un acto personal de mendacidad y cohecho. Este episodio no es sino una expresión más de la crisis moral que sacude a la clase política nacional, incluida la izquierda oficial, supuestamente el sector político contestatario al orden económico neo-liberal  vigente, según ella, no sólo la fuente de las desigualdades sociales existentes en Chile, sino también de la corrupción imperante. Que la derecha pida y reciba plata de SQM para sus  campañas electorales, aunque sea ilegal, no tiene nada de raro, puesto que ella es la autora y defensora del orden por definición pro- empresarial instaurado en Chile en 1973.  Entonces,  no es nada fotogénico que eso lo haga Fulvio Rossi, senador socialista. Por ello, el Tribunal Supremo (TS) de su partido discute hoy sanciones en su contra, entre ellas, la expulsión. El Partido Socialista (PS) ya no es el de los tiempos anteriores al golpe de estado. Había entonces un fuerte y continuo control interno sobre la ética personal y política de sus militantes, sobre todo de sus dirigentes y mandatarios. En verdad, de regir hoy ese celo ético partidario, antes que Rossi, debió ser expulsado del PS, por ejemplo, Enrique Correa, ex ministro de Aylwin, quien es hoy lobbysta y asesor de SQM. Tampoco la dirección nacional del PS sancionó a Rossi cuando debió hacerlo por el bochornoso fiasco de sus “whatsapp,” aunque ya el 9 de junio pasado un grupo de militantes hizo una presentación formal al TS del partido sobre el caso exigiendo la expulsión de Rossi. Como el asunto nunca se trató en el TS, cabe preguntar, ¿por qué sólo ahora el TS se preocupa de Rossi, si ya había antecedentes sobre su dudoso comportamiento ético? El antiguo PS, además, era fiel a su declaración de principios (aún vigente) que lo define como un partido revolucionario, latinoamericanista y anti-imperialista. Pues bien, aunque José Antonio Viera-Gallo y otros dirigentes del PS, como Rossi, se han sumado a la propaganda de la minoritaria derecha de Venezuela contra la Revolución socialista en marcha en ese país latinoamericano, el PS propuso a Viera-Gallo como embajador en Argentina, y allí está. En fin, en ese ambiente de tan poca consistencia doctrinaria, para Rossi, individuo audaz y ambicioso, no fue difícil hacer carrera. Una vez elegido parlamentario, estableció vínculos secretos con SQM, cuyo dueño es el beneficiario más conspicuo de la dictadura, Julio Ponce Lerou, con el obvio fin de financiar sus campañas electorales y las de su gente oficiosa local que trabajarían para mantenerlo en el poder y así seguir ascendiendo en él. Si sólo fuera Rossi el político de la ex - Concertación que tenía vínculos con Ponce Lerou, podría justificarse que cayeran sobre él las peores penas del infierno, pero no es así. El “yernísimo” también ha financiado a un número hasta hoy indeterminado de políticos del PPD y la DC, además de haber empleado a otros más. Vale decir, las mega-empresas chilenas compran leyes, como lo prueban, por ejemplo, los casos Corpesca y Cascadas. Y todo, por supuesto, a espaldas del pueblo. 

jueves, 10 de septiembre de 2015

Científicos descubren el Homo naledi, antepasado del hombre actual (+ Fotos)

 HOMO NALEDI
 Así debería haber sido el rostro de un Homo naledi. 

Presidente de Sudáfrica besa el cráneo de un Homo naledi
Hace unas horas varios investigadores internacionales anunciaron que una antigua especie humana fue hallada en una gruta de Sudáfrica luego de que fueran exhumadas las osamentas de 15 homínidos. Lee Berger, investigador de la universidad de Witwatersrand de Johannesburgo, hizo la presentación oficial del hallazgo durante una rueda de prensa en Maropeng. “Estoy feliz de presentarles a una nueva especie del género humano”, dijo el científico.
La nueva especie fue bautizada Homo nadeli y clasificada dentro del género Homo al que pertenece el hombre moderno.
Los fósiles fueron encontrados en una cueva de difícil acceso en Maropeng, cerca de Johannesburgo, donde se encuentra el rico yacimiento arqueológico de la “Cuna de la humanidad”, inscrito en el patrimonio mundial de la UNESCO. En 2013 y 2014, científicos exhumaron más de 1.550 huesos pertenecientes a al menos 15 individuos, incluidos bebés, adultos jóvenes y personas más mayores. Todos presentaban una morfología homogénea pero todavía no han sido datados. Este descubrimiento “extraordinario”, según el Museo de Historia Natural de Londres, supone la mayor muestra de fósiles de homínidos jamás exhumados en África.
¿Cómo era el Homo naledi? “Tenía un cerebro minúsculo del tamaño de una naranja y un cuerpo muy esbelto”, declaró John Hawks, investigador de la universidad de Wisconsin-Madison y autor de un artículo publicado el jueves en la revista científica eLife. Medía de media 1,5 metros y pesaba 45 kilos.
Sus manos “permiten suponer que tenía la capacidad de manejar útiles”, sus dedos estaban muy curvados, mientra que es “prácticamente imposible distinguir sus pies de los de un hombre moderno”, precisa un comunicado conjunto de la universidad de Wits, la National Geographic Society y el ministerio sudafricano de Ciencia.
“Sus pies y sus largas piernas indican que estaba hecho para caminar durante mucho tiempo”.
Túnel extremadamente empinado y estrecho
Las osamentas exhumadas en Sudáfrica suponen un desafío para los investigadores. Complican un poco más el tablero de los homínidos, pues la especie descubierta presenta tanto características propias de los homínidos modernos como de los antiguos. “Algunos aspectos del Homo naledi, como sus manos, sus muñecas y sus pies, están muy próximos a los del hombre moderno. Al mismo tiempo, su pequeño cerebro y la forma de la parte superior de su cuerpo son más próximos a los de un grupo prehumano llamado australopithecus”, explicó el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres.
Este descubrimiento podría permitir conocer más sobre la transición, hace unos 2 millones de años, entre el australopithecus primitivo y el primate del género homo, nuestro antepasado directo.
“La mezcla de características del Homo naledi destaca una vez más la complejidad del árbol genealógico humano y la necesidad de llevar a cabo investigaciones más exhaustivas para comprender la historia y los orígenes últimos de nuestras especies”, consideró Chris Stringer.
Los investigadores se preguntaron también por las razones por las que las osamentas se encontraban en esta cámara de difícil acceso, en la entrada de una cueva ya conocida. El túnel para acceder a ésta es tan empinado y tan estrecho que sólo los investigadores de cuerpo más menudo consiguieron alcanzar el lugar del hallazgo.
La estancia “siempre ha estado aislada de las otras habitaciones y nunca estuvo en contacto con la superficie”, según el comunicado. “Hemos imaginado varios escenarios, incluyendo la posibilidad del ataque de un carnívoro desconocido, una muerte accidental o una trampa”, explicó Lee Berger. “Hemos llegado a la conclusión de que el escenario más plausible es que los cuerpos fueron depuestos voluntariamente en este lugar”. Una práctica que “atestigua un comportamiento sorprendentemente complejo para una especie humana ‘primitiva’”, concluyó el profesor Stringer.
Desde hace años, la “Cuna de la humanidad”, zona plagada de cuevas y de fósiles de prehumanos y verdadera mina de información sobre nuestros ancestros, es un tesoro para arqueólogos y paleontólogos. Lee Berger lo asegura: la estancia donde fue hallado el Homo naledi “todavía no ha revelado todos sus secretos, pues podría haber todavía centenares, incluso miles, de fósiles de Homo naledi por exhumar”.